28 diciembre 2009
23 noviembre 2009
04 noviembre 2009
Charla en la Cámara de Comercio de Santiago
Mi presentación del 3/11 en la Cámara de Comercio de Santiago.
La identidad de la empresa: un activo poderoso, gestionable y rentable
Etiquetas: Branding, Diseño, experiencias de marca, innovación
31 octubre 2009
SEXTO TALLER CICLO DE MARKETING Cámara de Comercio de Santiago
Peter T. Hill, Presidente de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), tiene el agrado de invitarle al Taller:
Identidad de Nuestra Empresa: Un Activo Poderoso, Gestionable y Rentable
Este encuentro contará con la intervención del señor Álvaro Magaña, Brand Planner de Procorp, quien abordará temas tales como:
- Marca y reputación, recursos que se construyen con creatividad
- La experiencia de marca y su injerencia en las decisiones estratégicas
- Creando valor con emociones y diseño
El taller se realizará el martes 3 de noviembre, a las 8:45 hrs., en el Centro de Convenciones CCS
(Monjitas 392, Piso 2 - Metro Bellas Artes).
Confirmar al 360 7049 o al e-mail: secretariagse@ccs.cl
Álvaro Magaña
Diseñador con mención en comunicación visual de la Universidad Tecnológica Metropolitana. Diploma de Estudios Avanzados (DEA) de la Universidad de Barcelona. Brand Planner y Director de Planificación Estratégica de Branding y Comunicación de la empresa Procorp, considerada una de las más importantes consultoras en branding, comunicación, diseño y arquitectura en Chile y Latinoamérica.
Entre sus clientes figuran Cardinale, Casa Amarilla, Grupo de Empresas CGE (Edelmag, CGE Distribución, CGE Generación, CGE Transmisión, Binaria, IGSA, Conafe, Tusán, IDT, Novanet, Tecnet, Emelari, Eliqsa, Elecda, Emelat, Emelectric y Transemel), D&S, Derco, IGT, Fasa, Mall Plaza, Diario La Discusión de Chillán, Cpech, IP Chile, SCL Aeropuerto, Innovum de Fundación Chile, IGT, Universidad de Las Américas, Banco Internacional y CMPC.
Ha ejercido la docencia en diversas universidades e institutos profesionales en Chile, dictado charlas y colaborado con medios regionales en temas de diseño, innovación y branding.
Con el apoyo:
26 octubre 2009
Dialogando sobre Diseño (2002)
"Sólo nos pagan por conversar", "nuestra identidad y nuestro futuro se construye sobre conversaciones"... así decía el gurú Flores en aquellos años de capitalismo pujante pre 11092001, no voy a discutir la validez de aquellas sentencias que sin duda permanecen, pero si debo acotar su aplicabilidad y disminuir su cuota de ambición.
Creo que las circunstancias mundiales nos han hecho de una u otra forma converger hacia los fenómenos globales, mostrándonos sin contrapeso que la desmesura irracional del poder nos deja fuera de juego por más ontólogos que seamos.
Todas las cuentas pendientes quedan a merced de un futuro que nadie ahora se atreve a vaticinar, no hay Alvin Toffler que valga ni Negroponte tecno-optimista que de un modo creíble se internen en nuestra deshabitada imaginación tercermundista desplazada por los intereses inmediatos del norte y sus conflagraciones.
Entonces hablando y conversando el diseño llega hasta dónde puede llegar y su trascendencia se supedita obedientemente a las circunstancias en curso. No sabemos qué vendrá después, excepto quizás que el descrédito del mundo, y su maquinaria vigente, va en un carril de no retorno el cual debemos descifrar desde ya.
Aprender tal vez que los lugares comunes suelen ser el pasto de las desilusiones del futuro, que cuando los lugares comunes pasan a ocupar el lugar de las acciones dictadas por el sentido común (acaso tal cosa exista en realidad) suele haber un divorcio sospechoso del "decir" y el "hacer".
Por ejemplo no podemos recaer en el discurso a medida de todo el mundo como lenguaje eficiente, las generalidades del discurso político no han hecho más que desencantar y mentir, dando paso a promesas de corto plazo para el gusto popular, olvidando las tareas que si requieren compromisos patentes y verificables.
¿Que tiene esto que ver con el Diseño, con la comunicación visual?
Tiene que ver en la medida que los medios publicitarios van entrando en una crisis silenciosa, en un descrédito frente al cual cada objeto que diseñamos, cada mensaje que modelamos compite incesantemente con el escepticismo que se instala casi automáticamente con su irradiación mediática, y si esto fuera poco -y si somos un poquito más autocríticos-, pensemos que si vamos a construir nuestras identidades y nuestro futuro en el diálogo entonces debemos considerar como variables de peso la verdad y la sinceridad acerca de lo que comunicamos, sin enamorarnos obsesivamente sólo de la forma de dorar la píldora que es lo que parece haber hecho la publicidad sin medirse ni reflexionar, quemando en el camino todas las articulaciones fértiles, si no más bien incidir con conocimiento y honestidad en los mensajes que organizamos, en la creación de contenidos que se significan en nuestro hacer la disciplina del Diseño.
Obviamente esto no siempre será posible, el sólo llevarlo a la práctica en ocasiones puede equipararse a un suicidio comercial, pues al fin y al cabo solemos actuar como maquilladores de la comunicación y nuestra disciplina ha caído en cierto descrédito derivada de esa condición (prostética a los objetos y mensajes), más aun cuando la demanda del mercado nos ha obligado a desembarazarnos de todo análisis y reflexión con el fin de ser técnicamente eficaces por sobre toda consideración diferente.
Quizás es un despropósito hablar de verdad, honestidad y sinceridad en una vertiente de la comercialización donde los atributos superficiales suelen ser más importantes que los fines últimos de los mensajes, que a menudo se ocultan o se sobreentienden, como -por ejemplo- ocurre con el sistema financiero y sus mecanismos crediticios, que involucran muchos pros y contras, pero que al estar validados por el mercado y los usos no necesitan mayor explicación de sus mecanismos últimos donde subyacen riesgos, castigos, usuras "razonables" y una ilusión de (¿falsa?) seguridad a corto plazo.
Dadas las condiciones presentes ir contra la tendencia del mercado, contra el dejar hacer y dejar pasar ya clásico es una soberana idiotez, una idiotez que quizás en otros momentos más favorables juegue a favor nuestro.
Sin embargo estas conversaciones pendientes desde el diseño que buscan abrirse transversalmente hacia otras disciplinas pretenden, quizás, con una humilde ambición, hacer una plataforma "desde adentro", intentando socavar la docil aceptación de lo que hay y lo que nos tocó para construir en el diálogo un cuerpo de opinión para el Diseño.
II
Enfocarse en un hacer-pensar el diseño me parece una tarea pendiente desde hace mucho. Dada las variables humanistas con que hemos decidido indagar la realidad para establecer hipótesis razonables acerca de ella, dado el concubinato forzado y decidido de nuestro quehacer con la teleología del marketing, la publicidad y los modelos económicos en uso, no queda otra cosa que plantearse una mirada ecléctica, una sensibilidad abierta a variadas categorizaciones con el fin de hacerlas partes de un bagaje instrumental.
En alguna parte de este proceso quizás debamos hacernos de una ontología general para entender el terreno particular de los fenómenos de la comunicación visual, es decir formular una hipótesis del ser en todo contexto y desde ahí direccionar nuestro quehacer según el otro, según requiera el ámbito en el cual debamos actuar de intérpretes o traductores.
Esto quiere decir que una vez identificado el emisor y sus necesidades, el emisor y su narrativa personal en el tejido contextual de sus aspiraciones, deseos y promesas, debemos estar mínimamente en capacidad de apropiarnos de su visión interna con sus proyecciones y entregárselas reestructuradas o desestructuradas (según sintonicemos con las propias proyecciones de nuestras contrapartes).
Pero para que esto se haga efectivamente, transparentemente, debemos internalizar lo que subyace a los metalenguajes en uso.
Es decir sencillamente que el uso de un lenguaje especializado, comprensible y apropiado para hacer nuestras las narrativas a comunicar de nuestros emisores-clientes, pasa por profundizar en los "porqués", en los "cuando y quienes" antes que en el "cómo", que debiera ser el resultado natural de empatizar con el otro en múltiples niveles y traducir sus quehaceres y preocupaciones en interfaces simbólicas.
En última instancia esto requiere una capacidad de estirar como una ameba los pseudópodos en todas las direcciones posibles de nuestra sensibilidad (Cortázar dixit). Lo cual implica ampliar nuestros intereses y nuestra curiosidad a todo dominio de interés de la vida social. Sólo de este modo podemos realizar una actividad significativa para nuestros clientes y nuestra disciplina, independiente de los lenguajes y las tendencias que son flexibles y están en continua mutación.
Además que una actividad que esté enfocada a indagar al otro en tanto fenómeno social ofrece un cuerpo de conocimientos infinitamente más sensible a una epistemología -una filosofía de su quehacer que de cuenta de estos procesos reinterpretativos- que un hacer a ciegas o seducido por la materialidad de la forma antes que por los contenidos esenciales de cada emisor, cualesquiera que este sea.
Bienvenidas sean las disciplinas, las temáticas y las aficiones, tenemos mucho que aprender aun y lo que sabemos aun no alcanza para diseñar el mapa de este mundo que nos ha tocado en virtud vivir.
(textos de un diálogo académico profesional de 2002)
Etiquetas: Retrospectivas
23 septiembre 2009
¿Por qué insistir en aquello de que el diseño es estratégico?
Etiquetas: Preguntas
14 agosto 2009
Elogio de la estética
El diseño de seguro deberá definir diferentes roles ante diversas realidades y objetivos, sin embargo no puede desentenderse de la demanda -relevante pero no siempre explícita- de tangibilizar la emocionalidad para toda clase de emprendimientos humanos (o incluso devolverle el alma): ya sean proyectos comunicacionales, educativos, culturales, comerciales, artísticos, políticos, servicios, desarrollo de productos, espacios, experiencias, etc.
Siempre entendiendo la funcionalidad (citando el viejo “form ever follows function” de Sullivan) como una demanda de claridad, y por ende de seguridad, de comodidad y de confortabilidad -es decir de emocionalidad humana a fin de cuentas-, hay un nivel en el que la estética, entendida como un nivel de percepción y análisis que busca el agrado por la belleza, no puede desagregarse de los objetivos del diseño.
Me resulta imposible pensar que el diseño no tenga implícita la búsqueda de la belleza, ya sea como finalidad funcional alcanzada o como goce sensorial.
A todos mis clientes hasta ahora, tampoco.
Etiquetas: Observaciones casuales
31 julio 2009
Sobre las fachadas
La fachada es la cara de un edificio corporativo...
La marca tiene muchos rostros, el rostro que está en primer plano debe ser capaz de transmitir algo más que "el ajuste a la categoría". No basta que (por ejemplo) un banco transmita seriedad, seguridad o trayectoria por que todos pretenden poseer dichos atributos.
Lo higiénico de una categoría no es diferenciador, un edificio matriz acuñado en preconceptos "cumple" pero no sorprende. Romper con la categoría asegura arrebatarle un lugar a los competidores en la memoria de los consumidores.
El poder de una marca radica en la consistencia y la unicidad de su propuesta de valor. Ser únicos y consistentes en la propuesta de valor constituye el eje de toda identidad.
El poder de una marca está en el poder de su identidad.
La identidad está compuesta de hitos que son percibidos por el resto.
Lo memorable de estos hitos garantiza la pervivencia de la marca en la mente y corazón de la gente.
"Lo feo no vende" decía Raymond Loewy, nosotros podemos agregar "lo aburrido no inspira".
Queremos que las personas se inspiren y confíen en nosotros. Cuando se está a cargo de una misión y tras un objetivo innovador, las trasgresiones son leídas como seguridad en si mismo, las disrupciones son percibidas como desafíos y los desafíos son la vitalidad de una marca competitiva.
Una nueva imagen arquitectónica ayuda a conectarse con el permanente cambio de las cosas.
Lo que no cambia está muerto o agónico. Proponer un giro brusco en el uso de materiales para intervenir el paisaje de la ciudad, es comunicar que la propia compañía evoluciona, si el cambio sorprende e inspira la evolución será percibida como un cambio positivo, algo que alimenta las confianzas y fortalece la identidad.
Etiquetas: Textos Comerciales
01 junio 2009
La importancia de las marcas en todos los puntos de contacto

Fui gentilmente invitado por la ACHAP a dar la charla "La importancia de las marcas en todos los puntos de contacto con el cliente", en el marco de los talleres de marketing de la Cámara de Comercio de Santiago.
30 abril 2009
Lo estratégico como herramienta o santo grial
Declarar que los procesos de diseño deben definirse desde lo estratégico hoy no es nada novedoso, y no agrega más que otra flatus vocis al cacofónico concierto de ofertas que ha desatado la conciencia comercial de que la innovación tiene una vertiente natural en el diseño.
A menos naturalmente que entendamos que se quiere decir con estrategia, quiénes y cómo se toman decisiones estratégicas, como se implementan y finalmente para qué sirve asumir un perspectiva estratégica en los procesos de diseño.
Hay una dimensión que me interesa en este plano y se relaciona con el concepto de poder. Hay una correlación entre la capacidad de incidir, modificar o conservar circunstancias y factores claves en los ciclos de producción, en las comunicaciones, en el mercado, y la posibilidad de establecer lineamientos estratégicos.
Sin poder, sin alguna clase de poder (ya sea fáctico, comercial, político, financiero, de administración, de generación de redes, etc.) las buenas intenciones corporativas u organizacionales suelen chocar con la inconmensurabilidad de la asistematicidad de ciertos fenómenos sociales. Hay que poseer alguna medida de poder para asumir compromisos sobre las acciones de largo plazo en la producción, comunicación y comercialización de una organización, pues el costo y los efectos de una política de largo plazo son profundos en su devenir.
Lo habitual es insertar al diseño en acciones tácticas de mediano y corto plazo, en la campaña puntual, en el producto de temporada, en el punto de venta de la promoción, en el evento. Es tentador pensar que el Pareto del diseño debe hallar en estos ámbitos su seguro 20/80. Sin embargo, se ha documentado suficientemente que el diseño como herramienta estratégica no sólo agrega valor sino que crea oportunidades (digamos “océanos azules” para rimar con las jergas en boga) si su inserción se produce en lo que podemos llamar niveles estratégicos de los planes de negocios y su subsecuente materialización en procesos productivos, logísticos y comerciales.
Es viable afirmar que el diseño puede verse inserto en una cadena extensa de decisiones a) estratégicas, b) tácticas y c) operativas y que curiosamente en este mismo orden decrece su aporte en términos de valor o de influencia, o como dije antes, en su poder transformador de prácticas y percepciones.
Aplicar metodologías antropológicas, psicológicas o ingenieriles al diseño hoy es una condición higiénica para el aseguramiento y validación de sus procesos y resultados. Sin embargo el uso de herramientas etnográficas, Kansei u otros recursos de entendimiento también implica hacer más costosos los procesos de diseño ¿es esto debido a lo estratégico que resulta poseer un mejor conocimiento y una sensibilidad más acabada de las necesidades del mercado?
Gonzalo Castillo afirma que todo lo que se declara estratégico responde a la misma lógica del dicho “put your money where your mouth is”, de lo contrario de nuevo flatus vocis, declaraciones vacías. Si es estratégico hay que poner los recursos a trabajar en ello, si no lo es…
De lo anterior podemos derivar que tanto el poder como los recursos son un ingrediente importante para declarar que el diseño es capaz de escalar en una toma de decisiones verdaderamente “estratégica”. Sin poder ni recursos ¿qué tan estratégico es el diseño?
Queda por ver de qué manera la cultura del open source, la economía del don y los jóvenes y enérgicos prosumer de la rotulada “Generación Y” aportan una nueva perspectiva para la actividad de los diseñadores, sus cortos, medianos y largos plazos.
29 abril 2009
Kansei en Packaging News
Stephen Lillford is research consultant at Faraday Packaging Partnership's Design Perspectives, traducido de packagingnews.co.uk, 03 April 2009
El Kansei está haciendo noticia. Nestlé anunció recientemente que usa esta técnica para desarrollar productos y packaging con una aproximación emocional.
¿Qué es el Kansei? ¿es algo nuevo o sólo un rótulo llamativo?
Kansei surgió en Japón en los 70’s como una nueva tecnología que traduce las emociones de los consumidores en productos. Los beneficios de esta técnica se demostraron tempranamente. Fue usada en el diseño del Mazda MX5, que llegó a convertirse en el auto mejor vendido de su categoría y que aún permanece como un fuerte competidor.
¿Cómo funciona Kansei? No es una caja mágica que provee soluciones a cualquier problema de diseño. Sin embargo entrega una forma de medir de qué manera un diseño será percibido por sus usuarios finales y por qué, antes de que se invierta en capital o recursos humanos, o incluso se los desperdicie en ciclos iterativos de producción. Las mediciones del Kansei vinculan el lenguaje emotivo de las marcas y las necesidades de los consumidores. Un diseño completo o sus partes individuales pueden ser creados usando métodos tradicionales, pero al testear un juego de diseños con diferencias controladas entre ellos es posible identificar lo que impacta la percepción de los consumidores. Como resultado, el brief de diseño puede entregar especificaciones por cada medición Kansei, en lugar de sólo guiarse por sentimientos viscerales.
¿Qué hace “lujoso” a un chocolate? Nestlé entendió claramente que esta percepción no sólo obedece al paladar. Usando Kansei, diseñaron sus envases y embalajes recurriendo a métodos similares a los que podrían usarse para el sabor de sus chocolates: con un ojo sobre las mediciones.
¿El diseño necesita de Kansei? Bien, hay quienes creen que Kansei no es adecuado para el diseño pues restringe la creatividad a procesos estructurados, pero quizás se está perdiendo de vista que las ideas vienen de todas partes. De todas formas, cuando Kansei es usado en los procesos de diseño para comunicar y ajustar ideas, funciona, cuando otros métodos de desarrollo de productos se comienzan a parecer más a concursos de belleza.
En Faraday hemos usado Kansei para muchos bienes de consumo de alta rotación (Fast Moving Consumer Goods FMCG) a través de los años y continuamos desarrollando el “Kansei way” a través de la asociación con los propietarios de marcas comerciales.Etiquetas: Citas
14 abril 2009
Meméticas del diseño
08 abril 2009
Complejidad como estructura formativa
Hoy sabemos que todo está más conectado de lo que aparenta, y los diversos enfoques existentes sobre el ser humano, la sociedad, la materia y el espacio tienden a converger explicitando las dependencias y correlaciones implícitas entre (y con) los más diversos conocimientos, experiencias y fenómenos de los cuales tengamos registro.
La noción de red y los enfoques sistémicos, holísticos e integrados dan cuenta de esta asunción de la complejidad como factor decisivo en el entendimiento y la determinación de políticas y planes de acción en casi cualquier ámbito social.
Hay tantas variables en el proceso de detección de necesidades, y en la subsecuente creación de oportunidades a partir de dicha detección, que el diseño a emprender debe sortear eficazmente las demandas y las condicionantes impuestas por estos antecedentes, lo que siempre implica una necesidad sistemática de administrar la complejidad a fin de asegurar entre otras cosas la simplicidad de la solución final.
Lo que en diseño significa que no importa cuán complicado sea el problema, la solución debe ser simple: simple de implementar, entender, usar y replicar, ya que el diseño no sólo implica el proyecto mental imaginado (la concepción de un marco teórico y su consecuente planteamiento de hipótesis y verificación) y su tangibilización primaria como prototipo, sino además su implementación, productivización (cuando no estandarización), entrega (ya sea comercial o no) a un usuario real y su uso eficiente.
Este modo de entender al diseño como un proceso que concluye en artefactos, productos y también elementos de comunicación y como un proceso creativo que satisface demandas y necesidades, condiciona irremediablemente el ámbito teórico del diseño, sus énfasis, jerarquías y políticas.
Hasta hoy, esta es una premisa que ha permitido la existencia de ofertas académicas cuyo “sello” difiere en grados sensibles en relación a lo que se ha caracterizado como diseño (Diseño de Comunicación Visual, Gráfico, de Equipamiento, Industrial, Integral, de Servicios, Editorial, Multimedial, etc.).
Por lo tanto identificar las variables que determinan el estado presente de la actividad de los diseñadores influye no sólo su pensamiento y creencias sobre si mismos, sino que necesariamente determina los objetivos de cualquier proyecto educativo que intente formar profesionales que sean funcionales a dichos objetivos, de un modo que se puede pretender transversal a diversos enfoques económicos y políticos (que suelen estar intervenidos unos por otros). Pues las variables que se identifiquen, ya sean habilidades o conocimientos que se demuestren necesarios para la práctica profesional; competencias genéricas para enfrentar el mundo productivo o capacidades superiores que posibiliten la conducción asertiva de las “decisiones de vida” de los diseñadores, terminan produciendo temas de asignatura o programas de estudio, determinando (al menos en el papel) las áreas que se espera debiera dominar un profesional.
13 marzo 2009
Christopher Frayling desea cambios en la inversión en educación
Frayling ha señalado su intención de ir al más alto nivel con el secretario del Departamento de Innovación, Universidades, Habilidades Y Negocios Peter Mandelson para solicitar la inclusión del diseño como un tema relacionado con la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). El ámbito de las STEM es reconocido como estratégicamente importante para la economía inglesa y protegida en términos de inversiones para la investigación.
La acción de Frayling fue provocada por el recorte anunciado en los presupuestos de investigación de algunos de las más grandes instituciones de educación superior de diseño en el Reino Unido incluyendo el Royal College of Art, University of Sussex, University of the Arts London y el Ravensbourne College of Design and Communication.
Frayling puntualizó que a pesar de que el Royal College of Art mejoró dramáticamente sus asignaciones para investigación, los fondos fueron recortados. “Lo que resulta interesante es lo dicho por Mandelson (la semana pasada) acerca de la importancia de la investigación en las industrias creativas y como pocos días después se cortaron los fondos”, dijo Frayling. “Los puntos no se unen. Ingeniería y tecnología califican, pero el diseño no. El gran tema es hacer que el diseño sea un asunto de las STEM”.
“Cualquiera entiende la relación entre ciencia y manufactura, pero lo que no se está viendo es que el diseño es crucial en la industria creativa. El gobierno piensa que es un asunto liviano, relacionado con el styling o el arte, no que es un asunto emergente”, añadió.
James Dyson siente que la “división arbitraria” del gobierno entre ingeniería y diseño es cortoplacista. “Necesitamos alejarnos de los viejos estereotipos: ingeniería como difícil y el diseño como poco consistente. Nuestros mejores ingenieros de diseño son a la vez artistas y científicos”.
“Se requiere inversión a través del espectro completo: ciencia e ingeniería, pero también para el pensamiento creativo y las nuevas ideas”, dijo.
Un vocero del Concilio para la Inversión en Educación Superior de Inglaterra dijo “puede ser que en universidades con multifacultades el diseño se conduzca como una ingeniería. Nosotros protegemos los temas científicos pero no hemos retirado dinero de las artes. De hecho, los fondos para las artes han crecido. No cuestionamos el rol de las artes en la economía, pero tenemos un presupuesto limitado de dinero”.
Usos de la investigación en Diseño
El presupuesto de la Universidad de Nottingham Trent se ha incrementado. Los proyectos de investigación incluyen una serpiente robótica, desarrollada con Merlin Robotics.
Parte del presupuesto de investigación del Royal College of Art's es puesto en el Centro Helen Hamlyn el cual trabaja en la seguridad de los pacientes, diseño inclusivo y proyectos de diseño de lugares de trabajo.
La University of the Arts London usa parte de su presupuesto de investigación para darle soporte a proyectos de transferencia de conocimiento entre el diseño y la industria, de acuerdo al Pr. Keith Bardon, Pro Rector para la investigación y emprendimiento de la UAL.
14 octubre 2008
Diseño y Dinero
Vuelvo a aparecer en Foro Alfa. Esta vez con un texto que ya había publicado acá. He recibido cálidos comentarios que reconfortan esta necesidad de pensar lo que hacemos y vendemos.
Cabe aclarar que como discutimos con mi amigo José Luis Bayer, no está en discusión que la vocación es una variable higiénica, que de alguna manera involucra y demanda TALENTO, GESTIÓN y HONESTIDAD, capacidad de SOÑAR para dejar de FANTASEAR.
07 octubre 2008
La teoría y el diseño
La teoría es una explicación a los hechos que hemos registrado como significativos y que juzgamos (inocente o culposamente) explicables. La teoría también puede ser las preguntas que nos hacemos sobre los hechos y sobre las preguntas que suscitan las explicaciones a esos hechos.
Una teoría sin hechos, sin un correlato perceptible, puede ser palabrería vana. Explicaciones de la nada o teorías sobre unicornios hay muchas y, sin duda, son más terreno de poetas que de profesionales al servicio de sus clientes.
El diseño en gran medida son los hechos de los diseñadores, sus creaciones y procesos, y en menor medida sus declaraciones.
El peligro de caer permanentemente en flatus vocis acecha al mundo académico y profesional de los diseñadores, en paralelo, el peligro de no poseer ningún recurso discursivo ni reflexivo, extra-técnico (o ni siquiera infra-técnico) acecha a los profesionales en su capacidad de entender, analizar y replantear los problemas a los que se enfrentan.
El peligro es entonces, el de tropezar permanentemente con la solución estándar. La que empata y cae bien por conocida y aceptable. Si no soy capaz de replantearme el problema desde la pregunta que la pone en escena, muy dificilmente podré decirme "creativo" (!) o "innovador" (!!).
Ergo, una práctica ajustada a una teoría operativa (técnica) sólo puede conducir hasta donde sus límites lo permitan, pero la ausencia de toda teoría sólo puede conducir a una práctica mecánica, irreflexiva e incluso ineficiente.
¿Por qué?
En este mundo que cambia cada vez más rápido e inesperadamente, no sólo nos mantendrá en pie la posesión de prácticas, fórmulas y conocimientos. Junto con ellas debemos aprender a pensar constructivamente las cosas que nos ocurren, sus consecuencias y sus posibilidades, especular acotadamente, experimentar atentamente, fallar y reparar velozmente, aplicar, probar y desarmar todo de vuelta.
Teoría + Práctica + Disciplinada Persistencia
03 octubre 2008
Nuevas preguntas
Dado que cada vez es más evidente que el descanso, el dormir y el tiempo de reflexión son ingredientes valiosos para el pensamiento creativo e innovador ¿por qué en nuestra realidad académica, y por extensión casi toda nuestra realidad profesional, se valida la creencia (y la práctica subsecuente) en la supuesta "magia creativa" del último minuto? (aunque, como me dijo alguna vez Gabriel Gurovich, "las mejores ideas vienen muchas veces de la presión y de la falta de opciones que ocurre a las 5 de la mañana").
¿La adecuada administración del tiempo debiera ser materia de estudio de los colegios o las universidades?
¿Qué podría explicar -y ayudar a administrar mejor- aquello de que la creatividad "no tiene horario de oficina"?
¿Es sólo un asunto de sobresaturación de mercado, que impide cobrar valores realistas y acordes a las horas efectivas dedicadas a los procesos de ideación y producción de prototipos?
¿Es buena la respuesta "así es este negocio"?
Etiquetas: Observaciones casuales
30 septiembre 2008
Preguntas
¿Qué causará la permanente resistencia de los diseñadores al encargo formulado con objetivos comerciales explícitos?
¿La creatividad puede florecer encausada y con un propósito determinado?
¿Es posible transmitir supuestos conceptuales sin que se produzca una pérdida significativa de sentido?
¿Qué ocurre que los brief terminan siendo documentos que reiteradamente remiten a declaraciones y supuestos irrelevantes para el desarrollo de propuestas de diseño significativas?
¿Es éste un problema del lenguaje o de la capacidad de comprensión de la mente "creativa"?
Etiquetas: Observaciones casuales
01 septiembre 2008
“Ser, Parecer y Seducir. El aporte del diseño a la identidad de los productos"

Con la charla “Ser, Parecer y Seducir. El aporte del diseño a la identidad de los productos", participaré como representante de Procorp en el seminario “TENDENCIAS Y DESAFÍOS EN PACKAGING VITIVINÍCOLA INTERNACIONAL” organizado por Vinos de Chile, Programa Territorial Integrado Vitivinícola de la Región del Maule (PTI).
Esto tendrá lugar el jueves 4 de septiembre de 15.00 a 17.40 hrs.
Feria Intervitis Interfructa Sudamérica
Km. 1,8 Camino a San Clemente, Talca , Ex tienda EASY, SALA 4
Talca
25 julio 2008
Charla: Redes de interés en el negocio del diseño
El diseño ha evolucionado hasta constituirse en un factor práctico de integración y entendimiento sobre las personas, la tecnología, el consumo y la cultura, debido a esto contar con conocimientos y procesos integrados se ha vuelto una condición fundamental para crear valor mediante el diseño, ya sea para incrementar los niveles de calidad de vida o para asegurar la rentabilidad económica de un proyecto.
29 de Julio - 20:00 hs. | Mario Bravo 1050 | Buenos Aires
18 junio 2008
Branding
Alan Mitchell, “Out of the Shadows” Journal of Marketing Management 15, No. 1-3, January-April 1999: 25-42
21 abril 2008
Complejidad, innovación y métodos de diseño

Gentilmente la gente de Diseño Iberoamericano, sitio editado por Henry Naranjo, ha publicado un texto mío en que hago una reflexión sobre un tema viejo, pero que sigue pareciéndome una tarea inconclusa entre los diseñadores. La búsqueda incansable de nuevas respuestas a algunos muy viejos problemas.
Leer
20 marzo 2008
El diseño no basta
El Diseño no es suficiente
"Para triunfar como Apple, las marcas para consumidores electrónicos necesitan hacer más que solo crear productos que se vean cool, sean ricos en su apariencia y posean conductas intrigantes. Un objeto cool debe estar en el centro de la experiencia, pero como otros han hecho ver, en torno a un producto exitoso como el iPod hay un completo ecosistema que incluye contenidos y servicios, software e interfaces, experiencia de retail, de web site y un ejercito de accesorios. Imaginense competir con la NASA diseñando un mejor transbordador espacial, pero ignorando la plataforma de lanzamiento, la estación de control en Houston o las instalaciones en Cabo Cañaveral-. Apple es exitoso a causa de que todos los elementos de su ecosistema están en su lugar -y son consistentemente significativos y relevantes a sus consumidores objetivos."
Etiquetas: Citas
18 marzo 2008
Arte, Diseño, Mercado y Dinero
A raíz del texto que se publicó en ForoAlfa “Todas esas cosas que (no) son diseño”, sostuve un breve intercambio de opiniones por correo con una diseñadora industrial colombiana, para quien lo que escribí en el texto me posicionaba como promotor del “diseño cortesano”, concepto que usa Ramiro Espinoza para referirse a quienes, habiendo abandonado el altruismo, diseñan “como si fueran técnicos” vehiculizando “expectativas ajenas, renunciando a toda sublimación, cercenando su Eros creativo (…) un sujeto alienado, que no tendrá conciencia de su rol en la sociedad y que, por lo tanto, será incapaz de reformularlo.”
Leer artículo completo en Foro Alfa.
Etiquetas: Observaciones casuales
03 marzo 2008
Todas esas cosas que (no) son diseño
"Aunque arte y diseño comparten raíces, este eterno debate renueva la definición de qué es o no es el diseño"
ARTICULO
Etiquetas: Retrospectivas
28 diciembre 2007
¿Qué es el diseño de servicios?
¿Qué es el diseño de servicios?
El sector de servicios está creciendo, tanto en número de empleados como en su importancia en la economía británica mientras el sector manufacturero decae. Sin embargo, así como los sectores manufactureros, los servicios deben ser diseñados y su diseño debe ser gestionado.
El diseño de servicios puede ser tanto tangible como intangible. Puede involucrar artefactos y otras cosas incluyendo comunicación, ambientes y conductas. Cualquier forma que adopte debe ser consistente, fácil de usar y ser aplicado estratégicamente.
Sólo recientemente los gerentes involucrados en el sector de servicios se han dado cuenta que un esfuerzo conciente por aplicar técnicas de diseño a los servicios puede resultar en un incremento en la satisfacción de clientes, mayor control sobre sus ofertas y mayores ganancias.
Recientemente, varios consultores incluyendo Live/Work y Engine han dirigido su atención al diseño de servicios y están ofreciendo su asistencia a toda la comunidad.
Muchos gerentes senior involucrados en el sector de servicios carecen de conciencia de los beneficios que el diseño puede brindar a sus ofertas y, como resultado, muchas organizaciones están funcionando bajo un nivel óptimo.
Desafortunadamente, hay pocos recursos disponibles que puedan ayudar a esos gerentes en la aplicación de diseño a sus productos de servicio. En esta sección, se podrá encontrar una mirada general de la disciplina y algunos tópicos útiles sobre implementar diseño de servicios en las organizaciones.
¿Qué es un servicio?
Phlip Kotler, en Principios de Marketing define un servicio como “cualquier actividad o beneficio que una persona puede dar a otra, que es esencialmente intangible y no resulta en propiedad de ninguna. Su producción puede o no estar ligado a un producto físico”.Hay cinco modos en los cuales la mayoría de los servicios difieren de los productos manuacturados.
1 Contacto con el cliente.- Generalmente cuando se trata de productos manufacturados el cliente es probablemente ignorante de cómo se hace el producto. En el caso de los servicios, la producción y el consumo tiende a ocurrir al mismo tiempo.
2 Calidad.- La medida manufacturera tiende a ser cuantitativa, y la calidad tiende a ser medida contra cosas como sus bocetos. La medida de calidad en un servicio tiende a ser cualitativa y hay pocas mediciones cuantitativas. Como resultado, hay una amplia viariabilidad entre servicios y es más difícil controlar la calidad de un servicio, así como a menudo esto baja al individuo que prestó el servicio.
3 Almacenaje.- Como los servicios tienden a ser intangibles, es a menudo imposible almacenarlos. Por ejemplo, un auto en una sala de exhibición si no es venddo hoy, puede ser vendido mañana pero un asiento vacío de un avión pierde su valor una vez que éste despega.
4 Tangibilidad.- Uno puede tocar los productos manufacturados, pero habitualmente un servicio es intangible. Uno no puede palpar un consejo legal, ni un viaje aunque uno si pueda ver sus resultados.
5 Trasportabilidad.- La mayoría de los servicios no pueden ser transportados y asimismo, exportados (aunque los medios para producir los servicios si puedan serlo). Se estima que sólo un 11% de los servicios pueden ser exportados aunque esto cambia rápidamente.
Diseño de servicios es una disciplina que crece
Los cursos de negocios y gestión son áreas que crecen rápidamente en la educación y cada vez más cursos o módulos en ellos son incluidos para demostrar como administrar o gestionar productos y servicios. El diseño de servicios es un componente natural de aquellos cursos.
- Hay planes de abrir una escuela en Northumbria que se enfoca en servicios y en diseño de servicios. Se planea tener 6000 nuevos graduados en diseño de servicios por año para el 2012 y entre 270 a 350 facultades.
- La Universidad de California, Berkeley está ofreciendo el grado de Ciencias del Servicio desde 2006.
- Paul Horn, Vicepresidente Señor de IBM Research, ha sugerido una nueva disciplina académica de Ciencias del Servicio que reuniría el trabajo de los campos más establecidos de la ciencia computacional, investigación de operaciones, ingeniería industrial, ciencias de la gestión, ciencias legales y sociales con el fin de desarrollar las habilidades requeridas en un economía orientada al servicio.
Es necesario educar a los proveedores de servicio sobre la importancia del diseño total, mostrar que esto requiere procesos y liderazgo, así como también demostrar que la innovación puede ocurrir a través de cada etapa del uso de un producto.
Servicios son un área creciente. Pero los servicios de diseño y gestión son a menudo pobremente planeadas, de modo que es muy fácil para una compañía ganar una ventaja competitiva a través de la aplicación de algunas simples técnicas de diseño.
Las innovaciones en marketing y tecnología están cambiado constantemente el modo en que son contactados los clientes, atendidos y retenidos. El diseño de servicios puede ser aplicado a cualquier etapa en que los clientes hacen contacto con las organizaciones y mejorar su satisfacción y realzar así lo beneficioso de la compañía.
La importancia de los servicios en la economía del país (Inglaterra) ciertamente seguirá creciendo en un futuro próximo. La manufactura en el Reino Unido ha declinado y ahora ocupa el 4° lugar de Europa en términos de PIB, mientras el balance comercial en servicios lo excede en 6 a 7 mil millones de libras al año. De hecho en los paises industrializados alrededor del mundo ha habido un incremento en la contribución al PIB y al nivel de empleo derivado de los sectores no manufactureros, o más específicamente del sector de servicios. Los servicios financieros continuan creciendo así como lo hace el turismo internacional y los servicios de hospitalidad relacionados. La inclusión de los servicios a clientes se ha convertido en un factor clave enla venta de productos tangibles. Son la pre-venta, venta final y experiencia de post venta la que hoy determina el nivel de calidad total de una marca u organización.
Levantando las expectativas del consumidor
En los servicios, producción y consumo ocurre al mismo tiempo. Por eso los consumidores no alcanzan a percibir si el servicio ha sido pobremente diseñado. Por supuesto, esto a menudo se relaciona con su entorno físico, pero crecientemente, los usuarios miran la totalidad del servicio. Cuyo ofrecimiento debe, por lo menos, cumplir con las expectativas del consumidor.
Y aquellas expectativas de los consumidores continúan creciendo. Los servicios que eran aceptables en una tienda, en las consultas médicas de un hospital o en una estación de trenes hastahace unos pocos años, hoy se consideran inapropiadas. Muchas mejoras necesarias pueden ser implementadas en los servicios a través de la aplicación de diseño.
Maximizando recursos
Algunos servicios operan al interior de agudas restricciones financieras, en particular en el sector público. Aunque no sea posible incrementar el financiamiento disponible, a través del diseño de servicios es a menudo posible hacer rendir mejor el presupuesto.
Si los nuevos y mejorados servicios son diseñados y planificados con un foco anticipado, las ideas débiles pueden ser eliminadas con más facilidad y las mejores deben ser pensadas más cuidadosamente mientras el diseño está aun en papel. Esto evita cambios tardíos del proceso, que elevan los costos finales del diseño. Además debe resultar en un uso eficiente de los recursos disponibles.
Midiendo el desempeño
Aunque la principal medida de éxito en la mayoría de los servicios es la rentabilidad, hay excepciones. Los servicios de emergencia, transporte público y servicios educativos, por ejemplo, son creados en parte para el bien social, de esta forma el desempeño de los servicios a menudo compensan las consideraciones financieras (sin excluirlas).
Innovando en los servicios
Generalmente la innovación, siendo un importante subconjunto de los procesos de diseño, es pobremente aplicado en el sector de servicios. La innovación puede ocurrir en todos las etapas de la vida entera del producto, especialmente (y crecientemente) en el servicio final, cuando los clientes están más dispuestos a involucrarse directamente con la entrega del servicio.
La innovación es generalmente más fácil con los servicios pues hay menos infraestructura existente a reemplazar que en el caso de la fabricación, así que los clientes aceptan más fácilmente los cambios causados por la innovación.
El artículo continúa con unos interesantes ejemplos a considerar, seguir leyendo.
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27 noviembre 2007
Color y Branding. Emoción que Marca (II)
Color y Branding. Emoción que Marca
Quizás uno de los desafíos aparentemente más extraños que se le ha impuesto a las marcas es el de llegar a ser queridas “obsesivamente”, como lo hacen los macmaníacos con Apple o la gran familia mundial de motociclistas con Harley-Davidson. Suena como un desafío extraño si es que nos limitamos a sólo apreciar racionalmente las marcas como si se trataran de denominaciones funcionales útiles para nombrar productos, servicios, comunidades, etc., es decir como “unas simples cosas que sirven para identificar otras”.
Pero las marcas se han convertido gradualmente en un fenómeno que atraviesa diversas capas de la vida de las personas, y muy difícilmente podríamos decir que la relación de “la cosa ofertada” con la imagen que proyecta sea mecánica e intelectual. Lejos de ello, las marcas están en un proceso de construcción permanente, pues el protagonista final, el que cierra el círculo de las marcas es cada persona, cada uno de nosotros, cuando adoptamos, aceptamos o rechazamos una marca en nuestro fuero interno.
Ocurre entonces que las marcas se valen de nuestra razón y nuestras emociones para existir, para hacernos saber que están vivas, que tienen algo que entregar y así influir en nuestra conducta validando con ello la propuesta de valor del producto o servicio encarnado en la marca. Sin embargo para que este ciclo de reacciones a la marca se cumpla es fundamental que haya equilibrio y consistencia entre sus elementos visibles e invisibles, es decir que los productos y servicios, logotipos, uniformes, arquitectura, mobiliario, etc. (que constituyen puntos de contacto de la marca con las personas), deben ser coherentes y hacer tangibles ideas y sentimientos únicos y propios.
El producto, su imagen y posicionamiento sólo pueden ser uno
La identidad, lo propio de cada marca obliga a quienes trabajamos en Branding a saber traducir e interpretar la información “dura” de la marca, alineando esta clase de información con el tono comunicacional característico de ella y la emoción que la identifica. De esta manera una cadena de supermercados, una red de sucursales bancarias o un periódico regional tiene como mínimo la obligación de entregar o transar algo, una identidad, producto o servicio con estándares básicos de calidad, y que a la vez sean creadores de valor único y altamente diferenciado (Yellow Tail, FedEx, NY) que no pueden defraudar la confianza que la gente deposita en ellas mediante su preferencia. Esto constituye Lo Real -aquello que la fábrica, el municipio, el restaurante, la tienda o la universidad entrega y podemos cuantificar- y que forma parte de la triada con la cual Procorp alinea la propuesta de valor de una marca.
Pero el solo producto es insuficiente, dado el carácter anónimo que puede llegar a pesar sobre él en un mercado repleto de estímulos poco diferenciados como el que enfrentan las marcas en la actualidad.
La diferenciación entonces debe producirse en el corazón y la mente de las personas. Mientras más diferenciada la marca, más intensa y emotiva su relación con el consumidor / usuario / ciudadano, incluso en aquellos productos cuya carga emotiva parece inexistente o irrelevante. La imagen que retenemos de ella nos modifica a todo nivel e influye en nuestras decisiones y conductas aunque estemos obligados a consumir un producto que no es de nuestro agrado. Por ejemplo, la resignación ante una marca monopólica es una condición desencadenante para cualquier futura deslealtad ante la aparición de una alternativa mejor, por el contrario una marca que sintoniza con nuestro estilo de vida y satisface más que sólo una necesidad puede llegar a despertar nuestro entusiasmo (cuando no nuestra obsesión). Estas emociones y creencias que modelan nuestras decisiones forman el componente Imaginario de la marca.
El tercer elemento es el componente Simbólico, que sostiene la dimensión perceptible de la marca, lo que se ve, se palpa, se conoce y es la traducción de la marca en códigos y símbolos.
Aquí lo visual cumple un rol protagónico y el diseño de la marca gráfica junto con sus múltiples aplicaciones se convierte en un hito visible que pone en valor todo el entramado invisible que configura a una marca. Es la punta del iceberg de la identidad corporativa, y en ella no sólo converge un adecuado diseño formal, una tipografía específica, un color de logotipo o una inspirada frase emblemática o tagline (por ejemplo, Phllips Sense and Simplicity) sino que además una delicada combinación de materialidades aplicables a mobiliarios, fachadas, iluminaciones, soportes gráficos y digitales, con sus texturas y coloridos propios.
Así Lo Real, vinculado a los productos, servicios e infraestructuras; Lo Imaginario, que es el posicionamiento o el lugar que la marca ocupa en la mente y corazón de las personas y Lo Simbólico, o todos los sistemas de símbolos y comunicación mediante los cuales la marca se identifica y relaciona con las personas y sus organizaciones, debe ser puesto en línea para que la construcción de la marca asegure coherencia y consistencia entre lo que representa, promueve y ofrece. Ésta es la base de toda construcción de marca desarrollada por Procorp: comunicar atributos propios y relevantes mediante un diseño coherente para cada punto de contacto entre la marca y las personas.
El color como elemento simbólico
Hoy las demandas del mercado, la hipercompetencia, el acceso al conocimiento y las nuevas tecnologías de representación, han derribado barreras, creencias e imposiciones técnicas que hasta hace un tiempo nos ofrecía un mundo monocromático, fundamentalmente pictográfico, unidimensional, que delimitaba el ámbito del color de las marcas a un fenómeno visual diferenciador de segundo orden, a veces puramente descriptivo (marcas gráficas para productos de madera color madera y restoranes italianos verdes, rojos y blancos) y muy condicionado por las posibilidades de los soportes.
En un mundo inundado por más y mejores formas de producción e irradiación cromática, las marcas han debido replantearse el rol estratégico del color, sus normas de uso, las relaciones connotativas entre él y los demás códigos a los que recurren, para jerarquizar no sólo la propiedad intelectual de los colores que “les pertenecen”, sino además explorar de qué forma contribuyen a convertir las marcas en gatilladores de emociones, pensamientos y conductas. Por ejemplo, podemos decir que lo óptico de las marcas hoy debe ser pensado también como un fenómeno háptico, multisensorial y multidimensional, la chapa de BMW recupera volumen gracias a la tecnología y la manzana de Apple juega con luces y sombras a contrapelo del minimalismo gráfico heredado del estilo moderno.
Una marca sin una política de color, sin un acercamiento sistemático a la cultura y sentimientos de la gente respecto del color, probablemente será una marca deficitaria con relación a su competencia y a la valorización y el cariño de su audiencia. En este contexto, el color es una especie de substrato dinámico (adaptativo y evocador) cuyo poder radica en amalgamar un sentido de familiaridad, enganchando la percepción global de la marca con un estímulo consistente cargado de emociones y sentido, un color se transforma en una herramienta que conecta al producto o servicio con el corazón de las personas, una bandera que permite colonizar su universo interior y manifestarlo hacia el resto, creando comunidad, identidad y valor superior.
Procorp ha aplicado estos conceptos en el diseño de centenares de soluciones de marca que abarcan mucho más que adoptar símbolos y logotipos. En los pasados veintiún años, la creencia profunda en que “Branding es Diseño”, nos ha llevado a explorar y desarrollar todas las dimensiones en las que una marca es capaz de expresarse tanto en el ámbito de la configuración conceptual (el mundo de las ideas) hasta la manifestación espacial de una arquitectura corporativa, un sitio web o un diseño editorial. Esto reafirma que nuestra aproximación al Branding, mediante una integración experta de disciplinas, es capaz de garantizar coherencia y consistencia para cada espacio de comunicación en que se esté desarrollando un contacto o una nueva experiencia de marca. Además nos hemos propuesto no sólo poner en valor las marcas sino que junto con ellas poner en valor a las personas, pues pensamos que todas las decisiones de diseño desean satisfacer el deseo y la ansiedad humana de un entorno no indiferente. Mientras el color en la naturaleza es indiferente con lo humano, el color artificial (la intervención voluntaria, intencionada del hombre sobre su entorno), el diseño, hacen relevantes a las personas, dan sentido y ayudan a situarnos y disfrutar mejor la vida.
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26 octubre 2007
En torno al diseño de experiencias (I)
El principal cambio de conducta que se persigue es el de la preferencia de compra, la que ha debido gradualmente profundizarse bajo el requerimiento de hacer dicha preferencia cada vez más repetitiva y ojalá predecible (instituyendo lo que conocemos como cliente cautivo). Este tipo de cautividad, que va más allá de la toma de decisión de consumo, del comprar o no un determinado producto o servicio porque se necesita, implica penetrar en el corazón, mente y bolsillo de las personas, desplazar la oferta a un nivel más profundo de la demanda haciendo que dicha oferta responda consistentemente a las creencias y las emociones que la generan (o directamente creando una demanda basada en necesidades latentes, como ocurre en el caso de las innovaciones disruptivas), lo que significa contar con propuestas de valor únicas, deseables, sorprendentes, cautivadoras e incluso obsesionantes.
Entender esto pone en juego mucho de lo que el diseño -como disciplina amplia e indeterminada- ha venido realizando en diferentes niveles con la comercialización de productos y servicios, con la educación y también con los organismos públicos.
Dentro de estos diferentes niveles son muy importantes aquellos que se corresponden al entendimiento e interpretación que se le puede dar a las múltiples respuestas conductuales que las personas desarrollan para enfrentar su propia existencia (como ocurre cuando los diseñadores somos capaces de “leer” los diversos roles que se asocian a las personas sin caer en estereotipos paralizantes: por ejemplo “la mujer” como profesional dinámica, educadora desanimada, proveedora ejemplar, pareja resignada, madre impetuosa, hija ferviente, deportista a deshoras, proyectista forzosa de la vida de su familia, etc.), son estas respuestas las que han obligado a nuestra disciplina a subrayar la necesidad de diseñar en base a un profundo entendimiento acerca de las personas: sus circunstancias, sus aspiraciones y deseos siempre cambiantes.
Desarrollar este entendimiento, mediante técnicas de investigación y observación cada vez más específicas [1] debiera culminar en la generación de una propuesta de valor asentada sobre el siguiente quinteto armónico de agentes:
- Marcas (o identidades) muy claramente definidas
- Promesa significativa y valiosa para el usuario / consumidor
- Productos con un tipo de valor agregado adecuado a la necesidad de mercado
- Servicios a la medida del usuario
- Atmósfera general coherente con la promesa central de aquello ofrecido (la oferta)
En suma, lo que se busca es una relación basada en experiencias significativas.
No sólo sintonizada con deseos y necesidades explícitas, sino que conectada con anhelos latentes, inarticulados o con conductas construidas sobre resignaciones asumidas, que suelen encubrir aquellas oportunidades disponibles para convertirse en innovaciones relevantes.
Contactos en multiplicidad de niveles
Las marcas, en su delicado proceso de construcción de identidad de productos y servicios (¿quién encarna a quién?, ¿el producto/servicio a la marca, o viceversa?), deben expresarse en diversas situaciones y lugares y deben “hablar” en multiplicidad de códigos y temporalidades para asegurar su coherencia a pesar de la heterogeneidad de audiencias y escenarios a la que se exponen.
Es importante preguntarse ¿cómo generar una atmósfera deslocalizada (no dependiente de un contexto específico único) y ser consistente? Primero es necesario reconocer en qué momento y en cuantos lugares se producen los contactos entre las personas y las marcas para luego preguntarse: ¿qué rol está cumpliendo (en tiempo presente) la marca en la vida de las personas, cuál debiera cumplir (en tiempo futuro)?, ¿qué piensa, siente y hace la persona con respecto a cada elemento del quinteto marca, promesa, producto, servicio y atmósfera?, ¿está siendo percibida la propuesta de valor permanente y consistentemente en ellos?
Estas preguntas conducen a un entendimiento muy preliminar acerca de qué está ocurriendo con la oferta y su capacidad de involucrarse con las personas, probablemente nos demos cuenta que es necesario internarnos aun más en la realidad cotidiana de la gente para empezar a comprender la real dimensión del cómo se puede entregar “algo” valorable y deseable por las personas que las haga buscar, repetir y recomendar ese “algo” que se le está ofreciendo.
El objetivo de convertir cualquier entidad compleja, cualquier organización u oferta en algo más que una simbología de carácter nemotécnico radicada en la marca, ha vuelto al diseño de experiencias una herramienta con la que se aspira captar lealtades y entusiasmos mediante un involucramiento multinivel de la oferta con sus usuarios cautivos y potenciales. Es decir que lo que se ofrece se ofrece consistentemente sin importar el canal, el evento o la persona que lo reciba.
En ese sentido la promesa de DisneyWorld de “hacer tus sueños realidad” (con todo lo “norteamericano” que pueda parecernos desde nuestra óptica conosureña) es un excelente ejemplo de esfuerzo corporativo por alcanzarle a las personas un tipo de experiencia global, posible de ser detectada en la comunicación, los espacios, los accesos, los servicios, las personas, arquitectura, mobiliario y en todas las actividades ofrecidas. Cómo lo ha definido Shedroff (quizás “el” pionero en la concepción teórica del diseño de experiencias) se consigue un incremento en el grado de significancia de la experiencia cuando se logra conectar con las emociones de las personas y generar recuerdos que pasan a ser parte relevante de su vida. Así la “experiencia Disney” probablemente continúa largo tiempo después de la visita al parque temático, se extiende a la rememoración verbal y a la recomendación (que es clave en este asunto).
El diseño de experiencias es por tanto un diseño de todos los posibles puntos de contacto de las personas con las organizaciones y sus ofertas, pero fundamentalmente una capacidad de alinear elementos conceptuales (promesa y marca) con realidades perceptibles, vivenciables (productos, servicios y atmósferas).
Sin embargo, dado que nuestra capacidad de entender el mundo está construida sobre un variado cúmulo de factores y la valoración que hacemos de él involucra criterios tanto racionales (lógico matemáticos) y emocionales (intuitivos o viscerales) cualquier aproximación al diseño de experiencias debe definir en un principio la profundidad (el grado de involucramiento) y el alcance (el tamaño de la audiencia) de la experiencia a diseñar. Asuntos que dada su natural complejidad espero poder desarrollar en un texto posterior.
[1] Investigación teorética, empírica, conceptual, descriptiva, interpretativa, cualitativa, cuantitativa, matemática, lógica, filosófica, proyectual, histórica, textual, exegética, hermenéutica, positiva, normativa, fenomenológica, filosófica, práctica o expresiva (según lo expone Ken Friedman).
Agradecimientos a Carolina Ayala y Joaquín Bejares por sus ideas en torno a este tema.
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12 septiembre 2007
El Rol del Diseño en la Sociedad Neoliberal
Necesariamente debiéramos definir a qué le llamamos una sociedad neoliberal y más específicamente si es posible determinar roles dentro de una sociedad de la misma forma como asignamos funciones a diversas partes de un mecanismo. Las respuestas a este planteamiento son múltiples y están todas cortadas por el matiz ideológico que cada uno elija para entender la realidad que habita. El diseñador familiarizado con la dinámica del mercado, el marketing, la publicidad y el consumo probablemente defenderá como campo de acción el alto impacto, el efecto inmediato, el poner en valor productos y servicios, enfocándose en obtener una porción del bolsillo del consumidor en independencia de ciertas creencias "blandas" acerca de las personas, sus aspiraciones y de cualquier objetivo "humanitario". Mientras el diseñador habituado al trabajo en áreas de bajo retorno económico: micro emprendimientos, ongs, organizaciones de bien social y educativo, va a tender a rechazar instintivamente aquellos proyectos que ponen en primer término el retorno a la inversión antes que el impacto social. Esto es natural que sea así y sería saludable empezar a entender la complementariedad de ambas posturas y la inmanencia de su conflicto.
Una de las cosas que podemos achacarle a vivir dentro de una sociedad neoliberal es que a la par de liberalizar el comercio, permitiendo la diversificación de bienes, productos y servicios, se han multiplicado y creado nuevos perfiles de consumidor, tribus, intereses y estilos de vida con objetivos divergentes, a veces a contrapelo de cualquier definición básica de convivencia en sociedad (caso de las barras bravas, las sectas, los grupos juveniles, las tribus -como se le ha dado en llamar-, etc.); por lo tanto, si a pesar de lo anterior apostamos a que pudiera simplificarse en dos roles básicos la caracterización de los diseñadores: a) un rol social, en el que al diseñador le cabe mejorar la calidad de vida de las personas y b) un rol comercial según el cual el diseñador ayuda a crear mercados, a informar eficazmente de las instituciones que hay tras las marcas, sus productos y servicios a través de todas las interfaces disponibles (web, packaging, medios impresos, objetos, espacios, etc.) para estimular transacciones económicas; podríamos (debiéramos) dudar sistemáticamente de la completitud del cuadro, pues: ¿es que no hay más roles?, ¿hay vida más allá del diseño altruista y el diseño de consumo?, ¿todos son o desalmados mercaderes o emisarios del bien común? De seguro hay muchísimos más matices entre ambas posturas, pero ¿dónde están y qué hacen para vivir?
Cuando nos adentramos en el misterioso universo de los diseñadores que realizan auto encargos, aquellos que han optado por la auto expresión, por imponerse tareas que nadie ha demandado pueden ocurrir cosas inesperadas o curiosamente innovadoras.
Por ejemplo el creciente número de tipógrafos que han cundido especialmente en Latinoamérica parecen contener un saco sin fondo de indagaciones, registros, adaptaciones y juegos que parecieran no convence ni emocionar a ninguna red de capitales de riesgo, ni ayudar a vivir mejor a ningún ser humano en desventaja económica, física o intelectual. Parecieran vivir en un territorio aparte que existe en función de la pasión y el cariño que despierta el oficio del tipógrafo. Tal es su pasión que congregan números importantes de estudiantes y profesionales en torno a sus propias figuras, ídolos y próceres, en seminarios, talleres, congresos, etc.
Pareciera no haber necesidad de mercado para su oficio, por el contrario los consumidores nadamos en la sobreabundancia, en un mundo penetrado por una Web que facilita la descarga gratuita e indiscriminada de fuentes para instalar en el computador, además los consumidores no especializados parecen conformes con las letras funcionales que ofrece cualquier sistema operativo: arial, verdana, times o la inexplicablemente querida comic sans: sin tomar en cuenta que los jóvenes (estudiantes de diseño, púberes, rockeros, aburridos) prueban y juegan con otras menos funcionales o derechamente ilegibles.
Son una comunidad o una comunidad de comunidades compuesta de bandos y satélites, discípulos y maestros, que no deja de sorprender por la concentrada aplicación que les demanda la correcta identificación del apófige o del espolón de una letra, ¡oficio medieval con herramientas del siglo XXI!, ¿cuántos de estos maestros digitales han generado una innovación significativa, es decir valorada por el mercado?, ¿cuál es su mercado?
Dada la densidad y pasión que los mantiene en su producción inagotable de familias de letras tomadas de bares, étnicas, vintage, populares, etc., de seguro se ubican en otra dimensión que a veces busca justificarse social y culturalmente en base a alguno de los dos extremos que expuse.
¿Podríamos entonces calificarlos de arte auto sustentable?
¿Son ellos la última expresión de eso que llamábamos artes aplicadas?
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23 agosto 2007
Color y Branding. Emoción que Marca
Hoy las demandas del mercado, la hipercompetencia, el acceso al conocimiento y las nuevas tecnologías de representación, han derribado barreras, creencias e imposiciones técnicas que hasta hace un tiempo nos ofrecía un mundo identitario monocromático, fundamentalmente pictográfico, que delimitaba el ámbito del color en las marcas a un fenómeno visual diferenciador de segundo orden, a veces puramente denotativo y muy condicionado por las posibilidades de los soportes.
En un mundo inundado por más y mejores formas de producción e irradiación cromática, las marcas han debido replantearse el rol estratégico del color, sus normas de uso, las relaciones connotativas entre él y los demás códigos a los que ellas recurren, para jerarquizar no sólo la propiedad intelectual identitaria de los colores que “les pertenecen”, si no además explorar de qué forma contribuyen a convertir las marcas en gatilladores de emociones, pensamientos y conductas. Por ejemplo, podemos decir que lo óptico de las marcas hoy debe ser pensado también como un fenómeno háptico, multisensorial y multidimensional.
El rol estratégico que hemos identificado está al servicio de los objetivos que se proponen las organizaciones detrás de las marcas, de esta forma un color se transforma en una herramienta que conecta al producto o servicio con el corazón de las personas, una bandera que permite colonizar su universo interior y manifestarlo hacia el resto, creando comunidad, identidad y valor superior.
Una marca sin una política de color, sin un acercamiento sistemático a la cultura y sentimientos de la gente respecto del color, probablemente será una marca deficitaria con relación a su competencia y a la valorización y el cariño de su audiencia.
Procorp a través de un modelo propio, inspirado en la triada de Lacán, discrimina tres dimensiones de la marca que interactúan entre si para su construcción eficiente:
Lo Real. Vinculado a los productos, servicios e infraestructuras.
Lo Imaginario. Que es el posicionamiento o el lugar que la marca ocupa en la mente y corazón de las personas.
Lo Simbólico. Todos los sistemas de símbolos y comunicación mediante los cuales la marca se identifica y relaciona con las personas y sus organizaciones.
Estos tres elementos deben ser puestos en línea para que la construcción de la marca asegure coherencia y consistencia entre lo que representa, promueve y ofrece. Ésta es la base de toda construcción de marca, cuya misión es comunicar atributos propios y relevantes mediante un diseño coherente para cada punto de contacto de la marca con las personas.
El color en este contexto es una especie de substrato dinámico (adaptativo y evocador) cuyo poder radica en amalgamar un sentido de familiaridad, enganchar la percepción global de la marca con un estímulo consistente cargado de emociones y sentido.
(Abstract de la charla dictada en el seminario de Luz y Color, organizado por la Sociedad Central de Arquitectos (Argentina) conjuntamente con las agencias de comunicación y de diseño estratégico Barbero Sarzabal y Miki Friedenbach & Asoc., el 15 de agosto de 2007 en Buenos Aires)
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13 agosto 2007
Luz y Color

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18 junio 2007
Investigación cuantitativa para el diseño (FOROALFA)
"El diseño y los diseñadores podemos aprender mucho de nuestro rol en la sociedad si buscamos respuestas rigurosas a los desafíos de la disciplina." (LEER EL ARTÍCULO)
¡Gracias Gente de ForoAlfa!
23 mayo 2007
El Qvid y las licitaciones "anómalas"
Extracto del documento "El Valor del Diseño" de la Asociación de Empresas de Diseño Qvid."VI. Sobre las Licitaciones
- Igualdad de trato y condición a todos los invitados a licitar.
- Que se le den los mismos plazos de entrega a todos los invitados.
- Saber quiénes y cuantas son las otras empresas invitadas a la licitación.
- Exigir que las maquetas, renders o prototipos entregados en el proceso de licitación sean devueltos a susautores después de terminado el proceso.
- Exigir que ninguna de las ideas o partes de proyectos de diferentes autores sean parte del resultado final delproyecto ganador de la licitación.
- Exigir la transparencia del proceso donde no existan vínculos familiares, o de amistad entre alguno de loslicitantes y la empresa que hizo el llamado a licitación.
- Denunciar en QVID, o instituciones regulatorias, fizcalizadoras o incluso judiciales, las irregularidadesdetectadas en los procesos de licitación
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15 mayo 2007
De los concursos y licitaciones
Luciano Cassisi ha publicado en ForoAlfa un texto en que califica de “estafa” a las licitaciones o llamados a concurso en diseño y otras actividades “creativas”. Y creo que acierta al exponer la vulnerabilidad del diseño ante esta práctica habitual que a diferencia de lo que ocurre con otras disciplinas nos deja, a quienes diseñamos, obligados precisamente al virtual “regalo” (por no decir HURTO) de ideas, formas, estilos y decisiones conceptuales, elementos que constituyen la esencia perceptible de lo que hacemos.La experiencia de variados profesionales de diseño y la mía incluida no ha estado exenta de grandes y pequeños robos de propuestas imputables a esta práctica, a esta suerte de catálogo abierto de ideas que suelen ser los llamados a concurso.
Oponerse enérgicamente al trabajo especulativo (ver NO-SPEC) es un paso inicial necesario y casi obvio, por el cual estamos obligados a exponernos a la realidad de nuestra profesión, definiéndola como una respuesta emotiva, perceptual y funcional a la necesidad o la demanda de alguien, que nos coloca tras la búsqueda, conceptualización y ejecución de soluciones que realmente sean lo que prometen ser: soluciones efectivas, eficientes y relevantes para la comunicación o para mejorar las experiencias de vida humana.
Digo esto porque a fin de cuentas quien roba una solución formal, un diseño en su dimensión perceptible (el formato de una publicación, el uso de materiales, las combinaciones de colores, la proporcionalidad ergonómica, etc.) lo hace en la creencia de que cualquier solución basada en un brief escueto y sin intermediación del mandante (ya sea como comercializador, distribuidor o comunicante) puede ser buena en tanto satisfaga (como indica Cassisi) criterios del gusto apropiado o no a la circunstancia del encargo –¡cuando esto se toma en cuenta y no se carga la decisión formal al gusto de un directorio de empresa, o de un product manager!-, descontando que naturalmente queda implícito en el “robo” que la buena idea de diseño es gratis y descontextualizable sin pérdida de calidad.
¿Es así?, ¿estamos de acuerdo con esto?, ¿por qué la definición de cargo de algunos encargados de marketing y product managers no estipula dentro de sus responsabilidades la de diseñar, de tal forma que el costo implícito sea imputable a los honorarios de estos personajes?, ¿es válido que regalemos horas de sueño, de vida, de trabajo productivo para alimentar portafolios ajenos?
Estoy de acuerdo que en ciertas ocasiones hay un costo de riesgo y oportunidad frente a los cuales se está dispuesto a trabajar concienzudamente y exponer parte del trabajo con el objeto de aspirar a un encargo de proyecto mayor. Esta suerte de incentivo en situaciones de gran incertidumbre pueden convertirse en valiosas oportunidades para optimizar procesos o para productivizar mejor la oferta del diseñador, pero ¿qué pasa cuando este riesgo e incertidumbre se convierte en una norma frecuente para cada proyecto de diseño, cuando el diseñador queda permanentemente expuesto a una subjetividad nunca bien definida y su talento o gestión están supeditados al menor precio ofrecido o a una mala práctica corporativa? (me refiero a los llamados en que el ganador está previsto de antemano o el menor precio ya está asignado “bajo cuerda” y se licita por formalidad).
¿Costo de estar inserto en una disciplina indefinida?
Estos son temas serios para asociaciones gremiales serias (no en el sentide del humor).
¿Quién toma la posta?
¿Qvid?
¿CDP?
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04 mayo 2007
Alfons Cornella en Chile
Nos complace informarte que ya disponemos de toda la información sobre la conferencia que
Alfons Cornella impartirá el próximo 9 de mayo en Santiago bajo el título "Innovar desde el ejemplo: cómo innovan los mejores en Europa".La conferencia tendrá lugar en el Auditorio de la Facultad de Comunicación y Letras de la Universidad Diego Portales (Vergara 240, segundo piso), a las 18:15h
Te recordamos que se trata de un evento gratuito.
Si deseas asistir y aún no confirmaste, por favor ponte en contacto con nosotros a la mayor brevedad respondiendo este email para garantizar que dispones de plaza.
Nos gustará mucho contar con tu presencia. "
Mercè Gamell
18 abril 2007
En qué está el diseño chileno y el Plan Nacional de Diseño
Anteayer fui de invitado a la reunión de coordinación del Premio ChileDiseño y en el café el tema fue ese, la ausencia de números, de datos, de estudios serios acerca de cuántos somos, que hacemos, cuánto ganamos, que representamos en la economía y hacia dónde vamos. Allan Urban me decía que no podemos seguir pescando bototos con gusano, y eso va más allá de la profesionalización y de la difusión, va en la definición estratégica y los objetivos que deseamos alcanzar y por qué, si es que es posible hablar de un colectivo o un gremio del diseño.
Entonces en qué está el diseño en Chile es una pregunta con respuesta en proceso de construcción, el perfil heterogéneo de los estudiantes, la oferta académica casi comoditizada con ligeros matices, con valores desorbitadamente altos o bajos sin relación a una calidad definida y el perfil de oficinas o el mercado laboral estándar existente, su tamaño y su lucha por el mismo trozo de carnada (en las “ensangrentadas aguas de la hipercompetencia”) obliga a trabajar varios frentes alternativos y mejorar en cada uno de ellos al mismo tiempo: estado de ánimo, know how operativo, gestión de la creatividad, gestión estratégica, diseño de experiencias, etc.
Que tendremos una mesa de trabajo llamada Plan Nacional de Diseño, que involucra al INACAP, la Universidad de Valparaíso, Universidad Católica, Universidad Adolfo Ibáñez, UTEM, al Colegio de Diseñadores Profesionales, Diseño para Chile, la Asociación de Empresas de Diseño QVID y Rodrigo Walker, me parece esperanzador. Sin embargo, trataré de introducir la inquietud válida de que estas iniciativas no jueguen al póquer con nosotros, dada la desconfianza natural a todo lo que venga de una voluntad gubernamental y de instituciones y agrupaciones a las que uno no pertenece. Confiar con prudencia y tener los objetivos claros es tarea para todos nosotros que eventualmente podemos vernos beneficiados o perjudicados por un plan general de diseño,
En eso estoy, veremos si comienza a aflorar a través de estos medios y soportes en qué está el resto.
11 abril 2007
Del Decir del Diseño
(o aprendamos también a usar el diccionario)
Por primera vez en muchos años, pareciera que los diseñadores chilenos tuviésemos algo nuevo que decir. Algo que va más allá del dominio estético de ciertas categorías clasificatorias, o del descubrimiento de discursos novedosos o de tecnologías disruptivas. Tengo la sensación de que la velocidad de los cambios sociales, económicos y culturales, de pronto nos ha obligado a los profesionales de esta disciplina a cuestionarnos (bien o mal, pero finalmente nos ha empujado a ello), a poner en tela de juicio las verdades reveladas, los dogmas nunca profesados convincentemente y la propia experiencia, siempre tan sesgada, parcial e incluso atontadora.
Una de las primeras cosas ante la que debo confesar cierta inquietud tiene que ver con la retórica y el metalenguaje del diseño en oposición al analfabetismo funcional no menor que cunde en nuestra disciplina (por no decir en la población chilena). Existen dos tentaciones mayúsculas para quien escoge hablar o escribir sobre el hacer del diseño -y como suele ocurrir ninguno de los extremos le hace ningún favor importante-:
- O bien se escoge un lenguaje apropiado para el mundo académico, válido para dicho mundo, formateado con una pretensión de paper científico ya sea como un intento de validación dentro de los cánones de legitimidad y honestidad académica (reconocimiento de fuentes, uso de notas aclaratorias, bibliografía exhaustiva, estructura y desarrollo lógico, etc.) o bien como un ejercicio de dominio o de capacidad retórica articulado en torno a un estilo que se haya constituido en moda académica, como lo ha sido la semiótica y la semiología y sus códigos, la lingüística y su metalenguaje, las inagotables corrientes de pensamiento postmoderno, o en su minuto el marxismo y hoy en día la jerga (atractiva y funcional, quién lo niega) de la Harvard Business Review, del coaching y la PNL, del EClass de La Tercera o de la Clase Ejecutiva del Mercurio que a veces terminan como refritos de los infinitos epígonos de los gurúes económicos por todos conocidos.
- O se recurre a un estilo orientado al descrédito de todo lo que encarna el lenguaje académico (o simplemente “academicista”, para distinguirla de la reflexión seria y comprometida y no sólo formal) usando la coloquialidad y la ironía (como las charlas académicas de Norberto Chaves) en que se relativiza o se descree de las afirmaciones grandilocuentes, tratando de usar una retórica anti retórica (“al pan pan y al vino vino”), en el mejor de los casos utilizando el humor como lubricante social y en el peor de los caos generando un discurso de denuncia amarga, sin cuidado por los lugares comunes y fustigando el terrible “uso de palabras rebuscadas” del bando más “academicista”.
Probablemente la ponderación de ambas posiciones permite inferir una desintegración fundamental de ellas.
Descartando los matices que existen entre ambas posiciones, la necesidad o no de que haya un fundamento teórico efectivo para la práctica del diseño en todos los escenarios imaginables hoy, no creo que (por mero afán demagógico) se deba renunciar al uso de lenguaje académico fomentando de esta forma nuestra ignorancia, ni que deba adoptarse un estilo “correcto” sólo por formalidad, pues en lo que si creo es que la retórica, ese arte vapuleado, así como la denuncia, la ironía o el cinismo (mismo) pueden usarse con discreción y con sentido de la finalidad, pues el diseño es otra cosa, es fundamentalmente las cosas diseñadas, sus artífices, sus herramientas y sus procesos, el discurso es un agregado vital pero que depende de la valoración y la validez de las cuatro cosas mencionadas, cualquier retórica debe girar en torno a ellas y cualquier discurso debe permitir entenderlas, criticarlas, mejorarlas e incluso superarlas, no sólo servir de relleno para ser admitido en un club de conocimientos.
Naturalmente cada quien puede y debiera escribir (y hablar) como le venga en regalada gana, el matiz está en el objetivo y el alcance de hacerlo.
Por principio no critico aquello que ignoro, pues no veo demasiado mérito en la ignorancia autoproclamada, pero como diseñador debiera hacerme cargo de la audiencia, particularmente cuando se me paga por investigar, escribir, enseñar o fundamentar diseño, lo otro queda bien a nivel de hobbie.
Como este blog, sin ir más lejos.
05 abril 2007
50 diseñadores le responden a Nussbaum (los diseñadores apestan)
NextD Journal
30 marzo 2007
¿Son los diseñadores enemigos del diseño? (los diseñadores apestan)
School y publicado en Business Week en marzo 2007. Vean el artículo original en inglés y lean los comentarios en respuesta, creo que sirven para ver el tema en perspectiva y con “más profundidad de campo”.En el nombre de la provocación, dejen que empiece diciendo que los DISEÑADORES APESTAN. Lo siento, pero es cierto. LOS DISEÑADORES APESTAN. Hoy se está encendiendo un rechazo enorme contra el diseño, pues los diseñadores apestan.
Dejen decirles por qué. Los diseñadores apestan por que son arrogantes. Los blogs y los sitios web están llenos de diseñadores vociferando lo terrible que son las cosas ahora gracias a los Macs, la Web 2.0, incluso YouTube. CUALQUIERA es diseñador. Core77 recientemente lanzó un artículo sobre este rechazo así como también nosotros en nuestro sitio Innovation & Design. Los diseñadores están diciendo que el diseño está en todos lados, hecho por cualquiera. Que así el diseño está devaluado, erosionado, insultado. El subtexto por supuesto es que el diseño de verdad solo puede ser hecho por diseñadores estrellas.
Esto, sencillamente, no es cierto. El Diseño Democrático es la ola del futuro. Los diseñadores estrellas harán diseño excepcional, pero el diseño de nuestras experiencias musicales, el diseño de nuestra página de MySpace, el diseño de nuestro blog, el diseño de nuestra ropa, el diseño de nuestra comunidad de chat online, el diseño del brochure de nuestra clase del 95’, el diseño de nuestras pantallas, el diseño de los diseños sobre nuestro cuerpo lo estamos todos diseñando, y con ello muchas cosas en nuestra vida. Con cada vez más y más herramientas, nosotros la masa queremos diseñar cualquier cosa que tocamos en este viaje por la vida. Las personas quieren participar en el diseño de sus vidas. Insisten en ser parte de la conversación acerca de sus vidas.
La lección número uno es que el proceso de diseño, la gestión de los procesos de diseño está cambiando radicalmente, Los egos se están desmoronando mientras la participación se expande, las herramientas están diseminadas y todos quieren usarlas. Las personas quieren estar en el juego del diseño así que debemos calcular como conseguírselo y hacer diseño con ellos, Es un tremendo desafío.
Les hablaré de la arrogancia de los arquitectos. Cuando empecé a cubrir arquitectura para Business Week hace diez años, lanzamos un concurso anual de registro arquitectónico. Cuando tuvimos que publicar fotos de los primeros lugares, me puse a mirar toda los supuestos magacines de arquitectura. No había ninguna foto de personas dentro de los edificios. Todos ellos estaban despojados de gente. Y la mayoría aun lo están. Nosotros pusimos personas en los espacios que habita la gente. Insertamos personas dentro de la conversación de sus vidas. Ahora los arquitectos más despiertos diseñan pensando en la gente. Ellos contratan empresas quienes hacen geografía social, mostrando como las personas interactúan realmente en las organizaciones, no como sugieren sus títulos, una vez enterados de esta información, ellos diseñan espacios para la gente.
De esta forma, uno de los mayores desafíos para la gestión de diseño es ¿cómo cambiar los engranajes del “diseñar para” por “diseñar con”? Quizás el objeto del diseño no es un producto terminado si no un set de herramientas que permite a las personas diseñar experiencias para si mismas. Piense en el Ipod y en Itunes. Piense en TiVo, Starbucks. Afortunadamente, el diseño posee tremendas herramientas. De hecho, el diseño ha evolucionado desde una simple práctica a ser una poderosa metodología de Pensamiento de Diseño que, creo, puede transformar a la sociedad, Con esto quiero decir que el Diseño, con D mayúscula puede moverse más allá de lo fashion, lo gráfico, el diseño de productos, servicios para la educación, transporte, economía y política. Diseño puede llegar a ser una aproximación a la vida, una filosofía de vida... Pero esto solamente será posible cuando termine el diseñar sólo por el ego y comience el diseñar por conversaciones. Antes que sea tarde.
Volvamos al rechazo al diseño. Los diseñadores apestan pues también son IGNORANTES, especialmente acerca de la sustentabilidad. La crítica contra los diseñadores es que ellos diseñan mucha de la MIERDA que lastima el planeta. Este es el argumento: tomemos nuestro juguete favorito, diseñado por uno de los dioses del diseño actual, Jonatan Ive y su equipo en Apple: el Ipod. Apple hace cosas fantásticas con los materiales, cosas increíbles. Y posee programas de reciclaje para sus productos. Pero lo que no se hace es priorizar el diseño cuna a cuna (cradle-to-cradle). No se diseña un ciclo prolongado de producto que se pueda intervenir y mejorar cada vez. No se aplica sustentabilidad.
Pregúntense si estamos pidiendo sustentabilidad en nuestros computadores portátiles, IPods y teléfonos celulares, autos y hogares. Hay montañas de computadores y IPods y celulares y otras cosas –nuestras cosas viejas- construidas en India y China, que dejan escapar químicos tóxicos. Greenpeace ha lanzado la campaña “Green My Apple”. Europa se volvió verde en los 90’s, Estados Unidos recién lo ha hecho el año pasado.
En este momento creo que de todas las profesiones que diseñan en los Estados Unidos, los arquitectos son los más verdes. Son líderes en términos de sustentabilidad. Construir de acuerdo a las especificaciones LEED es una norma para las grandes empresas. El Bank of America está construyendo un edificio verde increíble cerca del Bryant Park. Un maravilloso truco verde, usa electricidad barata en la noche para hacer hielo en la base para enfriar el rascacielos en la mañana. De vuelta al cubo de hielo.
El nuevo paradigma para el diseño –dentro del cual se trabajará el resto de nuestras vidas- es la sustentabilidad. Cuando tenemos inversionistas en la última conferencia TED en Monterrey llorando, literalmente llorando a gritos en el escenario por causa del planeta, la sustentabilidad está caliente, caliente, caliente. El IPod es cool, pero…
Desafíen las creencias que han asumido. Pensemos acerca del abrigo de mink. Está más allá de lo cool. Es sustentable. Tú alimentas esas pequeñas ratas con la basura que desechas o con el alimento que produces y creas algo que es confortable, hermoso y que te entrega calidez por el resto de tu vida, lo puedes heredar a la próxima generación, reciclarlo o simplemente dejarlo desintegrarse. Es orgánico, después de todo.
Todos ustedes que están en fashion, prueben y repiensen sus materiales. Fashion es uno de los campos más creativos del diseño, obviamente. Pero qué significa hacer fashion en un contexto de sustentabilidad, pienso que significa cambiar materiales. ¿Cómo diseñar un proceso de diseño que se focalice en brindar una nueva línea un par de veces en el año, que admita materiales que puedan ser reutilizados una y otra vez de diferentes formas?, ¿debieran los diseñadores hacer la prueba y diseñar ropas que duren más de una o dos temporadas?, ¿por qué los materiales orgánicos, bambú o algodón, son tan caros?, ¿cómo se están valorizando todos ellos? Preguntas duras.
Permitan que me detenga y haga una sugerencia. Sáltense el próximo viaje a Milán o Miami y diríjanse, en lugar de ello, a una reservación. Visiten a los Navajo y a los Hopi, los pueblos indígenas, los sioux y los cheyennes. Estos amigos viven un estilo de vida sustentable desde mucho antes de que esto se volviera necesario y fashion. Su eco-cultura se refleja en muchas cosas. Aprendamos de ellos, sus artistas en tejido, alfarería, pintura y joyería están entre los más innovadores y creativos del mundo.
Tomemos el Hogan Navajo. Una simple construcción de seis lados. Cada Hogan se ubica livianamente sobre la tierra, no se trata de una McMansion de diez o veinte mil pies cuadrados para los Navajo. Un Hogan es fácil de armar, usan poca energía para calentar a las personas y tienen profundo sentido espiritual para quienes los habitan. Los Hogan modernos son las casas rodantes y están por todas las reservaciones. Pensemos en estos trailers. Ellos también están ubicados livianamente en la tierra, son una especie de prefabricados, usan poca energía. En un mundo orientado a la sustentabilidad ¿es un trailer peor que una construcción cool diseñada por Ren Koolhass o Frank Gehry?
Necesitamos vivir las vidas que diseñamos. Tomemos a Al Gore, uno de mis héroes. Hizo una gran película sobre el calentamiento global ¿pero no hace él su charla con una mansión de veinte habitaciones y jets privados? ¿Cuál es su verdadero aporte a la emisión de CO2? Si, él compra toda clase de compensaciones y como sabemos le paga a los campesinos para que planten árboles en el Amazonas. Pero ¿es eso una vida sustentable?. ¿Sólo puedes comprar tu estilo de vida libre de carbono si eres rico? Davos y los Oscar están llenos de amigos ricos que vuelan en sus jets privados dejando una gruesa huella de emisión de carbono. Aun así ambos asumen ser libres de carbono ¿Qué pasa con eso?
OK, suficiente. Ahora que hemos insultado a los diseñadores, permítanme insultarme yo mismo. En los 90’s fui el editor de las páginas editoriales de Business Week. Yo fui la VOZ DE LA AUTORIDAD. En verdad, ellos tuvieron una campaña de publicidad acerca de la voz de la autoridad. Yo hice diseño como un cambio periodístico, en las noches o los fines de semana. Escribí acerca de diseño siendo una fuerza dentro de la cultura de los negocios. Tuve unos pocos seguidores.
Eso cambio pocos años atrás. La comoditización de la manufactura y el conocimiento y el outsourcing en Asia, dejó a las empresas norteamericanas imposibilitadas de competir para hacer ganancias. Cuando no puedes competir sobre la base de costos o calidad, estás en problemas. De esta forma la comunidad de negocios abrazó el concepto de innovación. Manejando réditos y beneficios para conseguir una serie continua de cosas nuevas, siendo ellas productos, servicios y experiencias.
Vaya. ¿Pero qué harán quienes han gastado una vida entera usando su hemisferio izquierdo del cerebro para pasar de repente a usar ambos hemisferios derecho e izquierdo?, ¿cómo lo harán quienes acostumbraban desarmar los viejos problemas en partes para extraer respuestas de ellas para empezar a ver los problemas con ojos nuevos e integrar partes de muchas soluciones en una nueva? Incorpórele diseño y pensamiento de diseño. En las décadas pasadas, el diseño evolucionó hasta convertirse en método articulado y formalizado de resolver problemas que puede ser ampliamente aplicado en los negocios, y en la sociedad civil. El foco del diseño en la observación de consumidores / pacientes / estudiantes, sobre la conducta humana, su énfasis sobre la iteración y la velocidad, su capacidad de construir y no destruir, su búsqueda de nuevas opciones y oportunidades, su capacidad de conectar con emociones poderosas, su optimismo, ha vencido la resistencia de los CEO’s. AG Lafely de P&G, Immelt de GE y muchos otros abrazaron al diseño. Ahora el Alcalde Daley de Chicago y Alcalde Livingstone de Londres lo están abrazando.
Así como yo también lo hago. Dejé de editar la página y lancé el sitio online Innovation & Design dos años atrás. Fue un tremendo éxito. Abrimos su fuente y tenemos muchos asociados, incluyendo Core77, Dwell, ID magazine y Metropolis. Tenemos los más altos pensadores y ejecutores de diseño escribiendo columnas para nosotros. Yo tengo un blog. Hemos construido una comunidad global en torno a la conversación de diseño e innovación en curso (el 20% de nuestro tráfico viene de fuera de los estados unidos). Y luego hicimos algo inusual, lanzamos un nuevo magazine fuera de la web, pues muchos gerentes senior no estaban en línea. Sorpresa. El nuevo magazine es IN, Inside Innovation.
Hoy, disfruto de entrenar a un equipo de 8 personas, 6 mujeres en sus tempranos 30’s, un tipo en sus treintas y una mujer en sus veinte (es canadiense y está una generación delante de sus hermanas de treinta y tantos en tecnología). Nuestro proceso es totalmente diferente del modo jerárquico de escribir y editar que teníamos pocos años atrás. Escribimos para ambas plataformas, online e impreso, con un poco de TV por el costado, Nuestro trabajo como periodistas hoy es mediar conversaciones entre grupos entre nuestra audiencia, con Jessi Hempel haciendo redes sociales y filantropía. Reena Jana haciendo fashion y cultura de juegos, Matt Vella haciendo autos y tecnología verde, Aili McConon haciendo sustentabilidad y Motion Tecnology como la Wii. Diseñamos historias con nuestras audiencias. Como recientemente dijo John Battelle, la conversación es ahora el contenido. No es acerca de historias finalizadas si no acerca de historias en desarrollo. Es la conversación. Desde que la mayor parte de las conversaciones no tienen una conclusión, ellas están en desarrollo. Vivimos una vida en beta.
Un punto final sobre el léxico: innovación y diseño. Las personas de negocios no les gusta el término “diseño” Ellos deben pensar que se trata de cubrir o vestir. Incluso los CEO’s que han adoptado al diseño no quieren llamarlo así. Ellos prefieren decirle “Innovación”. Eso tiene una razón. Es fuerte, es tecnológico. Estos amigos están muy dispuestos a usar la palabra “visión” no importando que demonios eso sea. Les gusta “imaginación” lo que sea que eso signifique. Pero a ellos no les gusta “diseño”. Figúrense.
Resolví el problema llamando a todo banana. Innovación, diseño, eco-imaginación, sólo dile al diseño de la forma que ellos quieren escucharlo y haz tu diseño tranquilo. Pues lo que diseñas es una cosa gloriosa que tiene el potencial de cambiar nuestras vidas en un sinnúmero de formas y lugares.
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19 marzo 2007
Antonella Broglia, un decálogo
1. El consumidor era, es y será lo más importante: Tenemos que ser antropólogos curiosos y salir a la calle para ver qué ocurre con las pantallas en las calles. Han muerto los focus group, si quieres conocer a un animal, sal a la selva.
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06 marzo 2007
Qué. Quién, Cómo y algunas cosas más
Nosotros los diseñadores normalmente hemos sido educados en medio de un cruce bastante difuso de paradigmas, los cuales no necesariamente son excluyentes, pero que si presentan dificultades a la hora de intentar establecer cierta coherencia entre los planteamientos y las acciones de cada uno de esos paradigmas, siendo las acciones, más que la reflexión, la piedra de toque de muchas de las discusiones intelectuales del diseño.
Cuando una disciplina es tan amplia como la nuestra, cuyo valor percibido por el resto además va de la mano con la producción material de comunicación y productos, suelen aparecer críticas y un cierto menosprecio a toda clase de análisis y reflexión que enjuicie o construya su discurso en torno a lo realizado, dando por descontado que el valor está en la cosa en si misma (en el producto diseñado, en la forma comunicada), no en las palabras que la explican o la analizan.
Este modo de enfrentar lo que “se pueda decir sobre diseño” como completamente opuesto a “lo que se puede hacer” no nos debe cegar respecto a que es necesario contar con ciertas categorías conceptuales útiles para emprender desarrollos de diseño con “posibilidades de vida”. Un escenario en el que contar con dichas categorías es de gran valor se relaciona con la validación de los procesos requeridos para la detección, conceptualización, formulación, formalización y escalamiento de las oportunidades de diseño, es decir en la formulación de las condiciones conceptuales para el desarrollo de nuevos diseños.
La confusión de paradigmas que modelan el discurso del diseño generalmente conduce a estilos de “abordaje proyectual” (me refiero al modo en que se enfrentan las problemáticas) que estaciona al diseñador en parcelas aisladas, definiéndole estereotipadamente como “creativos”, “artistas”, “comunicólogos”, “marketineros”, “vendedores de pomadas”, “teoricistas”, “académicistas”, “economicistas”, “empresarialistas” (en acepción buena y mala) y rara vez como integradores de puntos de vista alternos o co-constructores de posibilidades.
Ya está dicho que una práctica que conviene reforzar en el diseño es la habilidad de saber escuchar al mercado, a la cultura, a las personas de la misma forma como cada diseñador naturalmente escucha sus propias ideas y su “inspiración”.
Pero junto con esta capacidad de escuchar al entorno se hace necesaria la compenetración y la integración.
La construcción de soluciones y oportunidades demanda que ellas se busquen y ejecuten en un diálogo fluido con la red que la acuna (clientes, usuarios, productores, proveedores, fabricantes, empresas, gobiernos) la compenetración en el acto de escuchar y entender es fundamental, hay que captar ávidamente lo que se nos está comunicando (empaparnos de los clientes, el mercado, los problemas, las tendencias) con la intención de involucrarnos, de comprender, de “sentir” la necesidad y la oportunidad no expresada aun, para luego integrar este conocimiento nuevo a las estructuras mentales y a las viejas prácticas habituales. Sólo entonces es posible aspirar a producir diseños significativos.
Este ejercicio vale tanto para el diseñador, como para el mandante que puede –y siempre es así- beneficiarse del descubrimiento que seamos capaces de articular en conjunto con ellos (ya sea en su modalidad de cliente, usuario, audiencia, consumidor, productor o comercializador). A causa de esto antes que nada es necesario buscar la respuesta a algunas preguntas que son condiciones previas ineludibles para construir experiencias persuasivas, convincentes e integradoras.
Qué
Definir qué es lo que ofrecemos como propuesta de valor, va a requerir la identificación de atributos únicos, diferenciadores y expertos, que presenten potencialidades de llegar a crear valor y ser apreciados racional y emotivamente por la gente. Es importante concentrarse en aquellos aspectos que realmente puedan ser percibidos como una ventaja comparativa, que no sólo habiten en nuestra mente en forma de aspiración no manifiesta, si no que pueda ser identificado con un correlato razonable, explícito y medible por el resto. Esto no excluye que la propuesta de valor se articule en torno a atributos desconocidos por el mercado, siempre y cuando éstos correspondan a necesidades, o a motivaciones detectadas para las cuales se posean respuestas muy diferenciadas y valiosas, pese a que no estén aun declaradas explícitamente (de hecho ¿qué sería de Apple de sólo haber seguido la política de responder a las demandas del mercado?).
Quién
Identificar quién es o será un cliente o usuario de diseño, no siempre es una definición lineal en que opere una causa y efecto evidente, no es apropiado elegir audiencias sólo en base a generalizaciones o prejuicios, de la misma forma como toda definición en que el diseño “es todo para todos” es inoperante por falta de especificidad. Hacer diseño sin un foco en que exista una persona real haciendo uso, vivenciando y emocionándose con un diseño es como ofrecerle una barredora de nieve a alguien que cruza el desierto en bicicleta, puede que lo acepte, puede que hasta esté dispuesto a pagar mucho por ella, pero ¿cuántas probabilidades hay de que esto ocurra?
Si bien, no es posible hablar con certeza absoluta respecto al comportamiento futuro de los clientes/usuarios, es importante una conciencia clara de las probabilidades de acierto. En este punto la información derivada de la observación de necesidades (simbólicas, hedónicas y funcionales), ritos sociales, tendencias y de todo aspecto cultural no explícito, resulta ineludible. Sólo se puede conseguir experiencias significativas cuando éstas puedan construirse sobre conocimientos efectivos, contrastables, acerca del “quién” final de nuestros esfuerzos.
Cómo
La pregunta que normalmente debiera conducir a la acción suele ser el “cómo”. En él caben las recetas, los métodos y procedimientos que al seguirlos nos permitirían alcanzar objetivos, intervenir el curso de los hechos, modificar la realidad y pasar del pensamiento a la acción. Si bien ésta es una premisa hipotética (pues contar con una receta nunca es suficiente garantía de que se podrá confeccionar una buena comida) el poseer un repertorio de posibles actividades que deben realizarse para obtener resultados estándar permite establecer un cierto grado de dominio y control sobre la consecución de los objetivos.
Por lo tanto es vital poseer la capacidad de definir objetivos claros y consensuados entre los involucrados en el proyecto de diseño. El poseer y compartir un objetivo de alguna manera obliga a establecer un lineamiento general expresable en estilos de conducta y actividades, que deben definirse mediante una estrategia.
La estrategia debe describirse especificando los procesos que han de ocurrir para alcanzar el objetivo, esto implica declarar las actividades necesarias para cada meta y submeta planteada, explicitar el tipo de organización, los roles, jerarquías y responsabilidades de las personas involucradas en la conceptualización, diseño y ejecución de las tareas del proyecto.
Poner en marcha una organización exige un cúmulo básico de recursos más o menos identificables para su concreción. tiempo, dinero, insumos, espacio físico e intelectual, energía, estados de ánimo, etc.
Pero nada de lo mencionado adquiere sentido sin una cultura central, un aura o estilo comunicativo, un eje conceptual que organice o cree la pertenencia a lo emprendido. Este elemento cultural en diseño es particularmente crítico y un elemento sobre el cual es posible construir condiciones favorables a la creatividad (y a su prima rica la innovación).
Por último, una tarea pendiente para todas las empresas y profesionales, docentes y estudiantes de nuestro país, es definir una estructura para el control de gestión, la cual requiere prever mediciones, castigos y planes de acción alternativos en caso de contingencias o desvío de los objetivos, de forma que la evaluación del diseño sea una actividad práctica, viable, acumulable y proactiva, es decir, que permita emprender iteraciones, mejoras e innovaciones en cada punto del proceso, aun cuando éste no haya concluido (aunque ¿cuándo termina realmente un proceso de diseño?).
Por último
Todo lo que he expuesto en estas líneas, no merece atención si es que no adquirimos una cierta conciencia respecto a la red que se teje en torno y a través de cada diseño. Quizás en la disyuntiva de realizar pequeños encargos de poco aliento, cuyos objetivos se cumplen en un corto plazo definido desde el núcleo mismo del producto, bien o servicio, no se ve necesario recurrir a estas categorías, que pueden ser suplidas con instinto u olfato, sin embargo hay en cada red, en cada complejo tejido humano que pide y produce diseños nuevos, una cantidad tan amplia de variaciones, alternativas, probabilidades barajándose que se vuelve necesario contar con herramientas, instrumentos y categorías para generar confianza y credibilidad, y por supuesto, eficacia. Es en esta dimensión desde donde planteo estos tópicos.
Agradecimientos expresos a Rodrigo Saa, por las conversaciones en que se han gestado estas reflexiones.
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22 febrero 2007
Stuart Ewen y la palabra consumidor
"Por cierto, creo que una de las cosas más pertubadoras de la sociedad norteamericana en el siglo XX es el modo en que la gente ha adoptado la palabra consumidor para identificarse a si mismas. Me acomodan más las palabras ciudadano o persona, pues consumidor implica que tu identidad está ligada al consumo. El consumo, más allá de ser pasivo o receptivo antes que creativo, está también muy relacionado con el daño ambiental. Parte de lo que está siendo consumido son los recursos naturales de la tierra, la biósfera y la ecosfera..."
http://www.stayfreemagazine.org/archives/14/ewen1.html
http://www.bway.net:80/~drstu/
Etiquetas: Citas
08 febrero 2007
Una cita sobre la educación
Etiquetas: Citas
24 enero 2007
Diseñadores, Ingenieros y Marketing
"El presente ejercicio consiste en el análisis de un texto acerca de la historia del diseño industrial en Chile, intentando establecer la presencia o ausencia de la “imprescindibilidad proyectual” (que explicaremos a continuación).
Se recorrerá el texto intentando aclarar las intenciones del autor, contextualizando y aportando definiciones que permitan tener una visión más amplia de lo que se dice y la problemática expuesta, con el objetivo de identificar aquellos elementos que confirmen o desmientan nuestra premisa."
LEER EL TEXTO COMPLETO
18 enero 2007
Abstract de una Conferencia en Copenhagen (14–16 Marzo 2007)
La Batalla SuciaHartmut Esslinger, Fundador de Frog Design
17 enero 2007
Medir el Rol del Diseño en Los Procesos de Negocios
Nueve claves para asegurar y medir el rol del diseño en los procesos de negocios
(según el Design Management Institute. USA) :
- Influencia y emoción de compra
- Posibilitar estrategias y nuevos mercados
- Posibilitar innovación para productos y servicios
- Reputación, Conocimiento y Valor de Marca
- Llegada de la idea al mercado (TTM), mejora de procesos
- Ahorro de costos, Retorno por inversión (ROI)
- Satisfacción de clientes
- Desarrollar comunidades de clientes
- Triple Balance (TBL, resultados económicos, sociales y ambientales)
08 enero 2007
Frases inquietantes
buenísimo, destaco este párrafo:
05 enero 2007
Educación creativa y estratégica del diseño
Este artículo lo escribimos con Luis Ahumada y una vez más, Foro Alfa tiene la gentileza de publicarnos. Ellos dicen que lanzamos una "estocada", si ellos lo creen así... Léanlo04 enero 2007
Pregunta de perogrullo
"¿Por qué las empresas debieran recurrir al diseño para la creación de valor?"
Donde dice "creación de valor", puede leerse "innovación". Acepto sugerencias.
26 diciembre 2006
El peregrino del diseño
Las libertades del Diseño que no es libre
Juicios al aire sobre el proceso y las finalidades
Pienso que debiéramos considerar el ejercicio de hacer este ejercicio (exponer un proceso y sus resultados) como una experiencia que permite dos vertientes posibles: la administrativa y la académica. Y quizás debamos agregar la más importante de todas, la económica, pero no es materia de análisis aun, aunque...
Conmueve la variedad de respuestas, el tiempo invertido en hacer aparecer imágenes donde antes no había nada. Cosa que me plantea esa duda "ecológica" (en su doble sentido: de recurso escaso y de elemento en interdependencia de otros) ¿vale la pena el desgaste?.
Depende, naturalmente de los intereses en juego. Por ejemplo, desde la perspectiva administrativa cabe hacer notar la posibilidad del anonimato, la ventana abierta a la pedrada sin cara cuyo interés es vaciar ante lo que el resto hace (de buena o mala gana, no importa), una emocionalidad sin procesar, sin preguntas, sin propuestas, sin nada de nada.
Ignorémosla, el formato es así, la práctica profesional es así.
Los diseñadores estamos expuestos, sin mediación, a los juicios más increíbles acerca de nuestro desempeño, desde los simples "es muy volado", hasta los "no le ha ganado a nadie". Sin cuero duro no se sobrevive al Diseño.
Administrativamente lo debemos asumir o (mejor aun) lo debemos corregir.
Desde el punto de vista académico el experimento es incitante, descontrolado, invita a meter mano, a dejar algo más que juicios correctos o sensaciones epidérmicas. Pero implica tiempo y eso nos involucra en la dimensión económica.
Dada la única realidad posible de nuestra profesión -y de casi todas honestamente-, que es la del mercado, la de la empresa y la de la industria, hay que desarrollar un tercer ojo lúcido para colocar la poesía, la poiesis, en una perspectiva funcional a un objetivo.
Ese es mi visión acerca del fundamento y de sus argumentaciones.
Diseño, forma, función, objetivo, argumentos y conceptualizaciones tienen que obedecer a la realidad puesta en el marco de una profesión que hace cosas, que las hace para su sociedad, para crear cosas concretas para fines concretos.
Invito a que busquemos modos conscientes de aplicar nuevos usos a esta metodología. La identidad de nuestro país, de nuestros lugares, de las empresas y los productos chilenos la exige. Por eso, no nos saquemos los ojos. Colaboremos.
Etiquetas: Retrospectivas
18 diciembre 2006
De la publicidad
I
Realizar un estudio acerca del ascenso a nivel corporativo de la "ocurrencia" desarrollada por (pilsen) Cristal de actuar de modo semejante a Coca-Cola, pasando de la publicidad de producto a la publicidad conceptual con alguna raíz antropológica. Con sus aciertos y errores, indudablemente Cristal ha explotado la chilenidad al punto que su narrativa dejó hace mucho rato dejó de referirise a su calidad, la que obviamente nunca fue mucha.
II

En el metro de Santiago hay una campaña de "precavimiento" (si es que vale el concepto) que trata de advertir a los usuarios el aumento de pasajeros y de reglas de uso que sufrirá el metro con el sistema "Transantiago", que reemplazará el caótico e indecente servicio de locomoción pública. En los carteles retroiluminados uno puede ver dos policías, o guardias rodeando a un mimo y otros más en que el mimo aparece en primer plano. Sabiendo el rechazo bastante explícito que provocan los mimos en la totalidad de mis amigos, me preguntaba si primero:
- ¿Ese rechazo es estadísticamente mayoritario?
- Si así fuera ¿qué creativo o que "gerente de qué" habrá tomado la, en mi opinión, curiosa decisión de usar mimos en la campaña?
Se acerca el período de "liquidación" académica, sabidos los resultados de las pruebas las universidades, institutos y centros de formación técnica se lanzarán como hambrientas pirañas a cazar cautos e incautos estudiantes bajo la promesa de la superación, el crecimiento, el aprendizaje de un oficio, el emprendimiento, las redes, etc.
Realizar un barrido de todos los conceptos de campaña y compararlos entre sí, su diferenciación o su mímesis, sus supuestos y sus promesas.
Y lo más interesante aún sus argumentos persuasivos, sus modelos de jóvenes, etc.
Bueno esto ya partió hace rato y se ven las cosas más extrañas, una chica redondita con cara de gato para una universidad masona, un chico vestido de verde oliva para una universidad anti neoliberal, gente atravesando papeles, chicos bien que son emprendedores, románticos y no se qué más, etc.
¿Valdrá la pena hacer el correlato entre la oferta y el producto real?
Etiquetas: Observaciones casuales
14 diciembre 2006
Investigación cuantitativa para el diseño
Un ejercicio que es siempre beneficioso, para toda disciplina que se preocupa de su rol y objetivo frente a la sociedad que la define, es cuantificar su capacidad de influencia en el entorno y comenzar a dirigir algunos de sus esfuerzos prácticos, teóricos e investigativos desde ahí. Diseño es una actividad cuyos esfuerzos en este sentido han sido fragmentarios y normalmente aislados, podríamos decir (en las palabras de Josep María Martí (1) ) una disciplina joven que adolece de inmadurez, pese a poseer una tradición histórica, técnicas y procesos más o menos definibles, pero sustancialmente subjetivos y un bagaje creativo socialmente aceptado pero operativamente divergente.
No estoy diciendo con esto que debamos renunciar a practicar una cantidad periódica de experimentación y búsqueda en nuestro ejercicio profesional, o que el criterio científico de búsqueda pura del conocimiento deba condicionarse a objetivos prácticos inmediatos (2).
Me refiero más bien a que hace falta incorporar datos concretos, estudios de magnitud y alcance acerca de la manera en que productos, espacios, servicios, marcas y las comunicaciones humanas en general sufren o se benefician de la implicación del diseño en la consecución de sus objetivos.
Desgraciadamente es poco frecuente que las empresas destinen un porcentaje de sus ganancias a la investigación, por lo que resulta aun más infrecuente que las empresas de diseño incorporen la investigación (ni siquiera en la variable sencilla de la evaluación de resultados) a la gama de productos que conforman su oferta, pese a que solemos insistir majaderamente en que vivimos en una era de la información y el conocimiento(3).
El valor del pensamiento
Una cosa es lo que declaramos y cuya certeza no discutimos, como por ejemplo cuando decimos que las marcas tienen un valor simbólico que influencia la conducta y el pensamiento de la gente, y otra cosa distinta es que un estudio como el que realizara la Universidad Ludwig-Maximilians demuestre que cuando consumimos marcas de nuestro agrado, el cerebro realiza conexiones con emociones y valores positivos que provocan sensaciones de recompensa y satisfacción. O bien que el Design Council proclame con propiedad el porcentaje que el diseño le aporta al PIB en el Reino Unido (que bordea el 2%), o que empresas chilenas como Ilko-Virutex o Ducasse declaren públicamente que su facturación ha crecido por el valor agregado que brinda el diseño a la comercialización de sus productos (como lo hicieron en la reunión de Icsid el año 2005).
Hay mucho de lo que escribimos y discutimos en torno al diseño que no alcanza jamás a ser relacionado abiertamente con la vida común las personas, como si la reflexión de la disciplina no tuviese mayor interés en medirse con la “mezquina y cochina” realidad de las necesidades de consumo, y con la trinchera comercial y productiva del diseño, eso no sería demasiado importante si las cosas básicas, los saberes fundamentales de la disciplina, sus conocimientos, sus métodos y teorías tuviesen entre los diseñadores mismos un reconocimiento explícito debido a su aporte, o a su capacidad de explicar o de ayudar a entender las herramientas, las habilidades, procesos, técnicas, los escenarios, los agentes involucrados en las diversas acciones del diseñar. Pero este reconocimiento rara vez ocurre.
En un pequeño muestreo realizado con mis alumnos del curso de Teoría de Diseño de la UTEM, tomando como base el enfrentamiento que según Bonsiepe se da entre teoría y práctica, nos fue posible vislumbrar como la totalidad de los diseñadores consultados respecto al valor que le asignaban al conocimiento teórico en su práctica profesional tendían a supeditarlo a las exigencias formales de sus clientes y a relativizar o a ignorar la aplicación sistemática de cualquier reflexión sobre su quehacer, arrinconando la teoría y la reflexión como instrumentos en desuso para las prácticas cotidianas.
Las preguntas a realizarse puede leerse desde varias perspectivas: ¿es que las teorías no están de acuerdo con los tiempos y las actividades cotidianas de los diseñadores? Esto implicaría relativizar o cuestionar el valor de cualquier reflexión relacionada con el diseño (incluso ésta); ¿es que los diseñadores han abandonado el rigor académico para satisfacer pedidos, encargos y formular proyectos sólo con un objetivo comercial limitado? En esta pregunta quedaría implícito que el rol económico del diseño se valoraría en menor medida que el conocimiento teórico “superior”, como si las rutinas productivas que conforman a la disciplina no fuesen en si mismas materia de análisis; podría también preguntarse ¿acaso investigar, demostrar, fundamentar no son “activos” productivizables (es decir factibles de convertir en productos) agregándole valor a la gestión completa del diseño?
El valor de la gestión del conocimiento
En la actualidad los diseñadores podemos echar mano a diversas herramientas de comprobación y verificación del impacto del diseño en varios campos productivos. Las ofertas de especialización académica han incorporado la gestión estratégica, el Design Management a sus ofertas de seminarios, magíster y doctorado, el acercamiento que ha venido sucediendo entre el mundo de los negocios y la economía hacia el diseño ha creado la necesidad de desarrollar conocimiento y habilidades relacionadas con comparar, cuantificar y medir los casos en que el diseño ha roto los paradigmas del pasado, al punto que desarrollar modelos a partir del análisis de estos casos ya no es algo tan innovador como solía serlo.
El gran desafío está en trascender los ejemplos paradigmáticos –o derechamente trillados de Apple, el IPod, de Jonathan Ives, de Ideo, Zara, Nokia, Citröen, etc.- identificando nuevos ejemplos significativos, idealmente surgidos de las culturas económicas y empresariales específicas de cada entorno, como lo esboza desde el ámbito académico el Proteinlab liderado por Héctor Torres en la Utem. Falta que las empresas de diseño, las asociaciones gremiales aprendan a destinar parte de sus ingresos a la investigación y el estudio del impacto y el tamaño relativo de la disciplina en el mercado, no solamente para saber el “peso específico” del diseño en la economía y la cultura, si no además para transferirle a las empresas y los clientes las potencialidades sobre las que el diseño puede crear valor para todo el producto ampliado(4), cómo ya lo ha hecho en casos específicos y cómo eso afecta a nuestros clientes y el mercado.
Es estimulante hacer eco de la sugerencia de Victor Margolin(5) acerca de construir un modelo holístico de investigación para el diseño en sociedad “uno que pueda ayudarnos a entender cómo las distintas actividades de diseño encajan conjuntamente dentro del ambiente humano” , aunque su enfoque es eminentemente académico, reafirma el rol irremplazable de la investigación, pues ésta “puede contribuir al debate sobre lo que debe diseñarse en el futuro”.
La investigación, la conciencia del alcance y el impacto del diseño puede abrir nuevas posibilidades disciplinarias. Mediante la productivización del conocimiento y la experiencia acumulada con clientes, procesos, productos y mercados, la prospección de necesidades no articuladas, de tendencias y el aislamiento de problemáticas con potenciales de oportunidad para el diseño podemos empezar a dar nuevas respuestas a la pregunta crucial:
¿Cuál es hoy la importancia del diseño?
(1)Doctor y Catedrático de la Universidad de Barcelona, autor del libro Introducció a la metodologia del disseny, Edicions de la Universitat de Barcelona. Barcelona, 1999.
(2)Consideramos que esto podría conducir a un estancamiento reflexivo de la profesión, en el cual no sea posible trascender el modelo reactivo de encargo y propuesta. Reconociendo naturalmente que las urgencias profesionales hoy demandan mejores y más sólidos conocimientos sobre el entorno social y económico en que se desarrollan las personas, la tecnología, las empresas y la política.
(3)Digo esto debido a que sin duda no podemos atribuirnos ningún conocimiento de verdad nuevo sin una debida investigación que certifique su validez. De hecho no podemos atribuirnos como propio un conocimiento debido al mérito ajeno sin reconocer su autoría a quien corresponda, y eso lo ha sabido la ciencia mucho antes que el diseño, aunque en la práctica profesional y empresarial esto suela pasarse por alto con frecuencia.
(4)Producto definido en su totalidad, incorporando en él al servicio y la gestión del producto y servicio.
(5)Víctor Margolin en la Cuarta Conferencia de la Academia Europea de Diseño, Aveiro, Portugal, el 10 de abril de 2001
27 octubre 2006
confesiones docentes
Por lo tanto cuando comencé a relacionarme con los docentes y los estudiantes de diseño sentí que había dado un "salto cuántico", que de repente el tamaño de mi mundo crecía, pero al mismo tiempo me desviaba de curso, que perdía contacto con mi historia y me alejaba hacía una esfera alucinante, pero al mismo tiempo alucinógena. Siempre sentí que lo que llamábamos academia debía establecer puentes con la realidad comercial de la profesión, así como también creí que era mi deber hablar desde lo que me había tocado vivir, ser testigo de alguna forma del modo en que era visto el diseño por las empresas y por los clientes y "testificar" acerca de mi experiencia. Pero pronto me di cuenta que mi experiencia era limitada, aunque única y valiosa, no llegaba más allá de los ámbitos y el tipo de negociaciones en el cual me había visto involucrado, con sus aciertos y fracasos. Creo haber percibido que el mundo era más grande que los meros pedidos y encargos de los clientes y los cientos de triquiñuelas que se ponen en juego cuando hay que hacer ver la luz a un proyecto de diseño, también creo haberme dado cuenta que la reflexión académica y el pensamiento del diseñador en ejercicio son de naturaleza y objetivo divergente, van en diferentes direcciones y tienen intereses (en el mal y buen sentido) encontrados, lo que en si mismo ya entraña una complejidad mayúscula, un desafío inesperado para mi ingenua incursión en la docencia.
En el ejercicio de la profesión la complejidad está dada por actores cuyo interés es principalmente económico, desde el mandante, el operador o el despachador hasta el consumidor de un producto terminado, este interés determina la dinámica, el tiempo y el compromiso con el trabajo. Los proyectos suelen tener un cliente y el cliente suele jugar un rol determinante en muchas de las decisiones que se toman en el proceso. El diseñador en ejercicio compite por precio, servicio y calidad de diseño con otros diseñadores en condiciones generalmente desiguales, generalmente a ciegas y por cierto olvidado de todas las nociones académicas de “ética, aporte y fundamento” de diseño.
No digo que esto esté bien. Pero debemos reconocer que es así.
Por cierto siempre me cuestioné este accionar servil del diseño, digamos la inoperancia de los criterios y argumentos del diseñador frente a la sola expresión del gusto de su cliente. Algo hacíamos y hacemos mal al intentar “defender” una propuesta de diseño.
Al poco andar en mi experiencia con la docencia me di cuenta que la actividad de argumentar un diseño viene por defecto acompañada del ejercicio impúdico del habla vana, de las flatus vocis, como dijo memorablemente Hernán Frías después de una entrega de proyecto cuando éramos estudiantes: “ ustedes se defienden a puro toyo” (es decir sólo palabrería), tanto de los estudiantes como de sus profesores. Dramático fue, por tanto, descubrir que esta seudo habilidad desarrollada y sobre utilizada por los académicos con los años no había desaparecido, pero que si se había desvanecido entre muchos estudiantes de diseño, ya sea por su incapacidad de hilar frases lógicas y con sentido o por la ausencia de un vocabulario que no fuese coloquial y doméstico, mientras que en muchos honorables profesores la táctica de confundir sin explicar seguía viva y vigente.
¿Problema generacional, deficiencia de la educación escolar?, carencia de dominio en el lenguaje ¿perfil obligado del diseñador... ventaja del profesor verborreico?
Diseñadores que no son escuchados por sus clientes, diseñadores que hablan mucho sin saber bien de qué, estudiantes mudos o carentes de herramientas de expresión. Un escenario como éste obliga por fuerza a bajarse de todo pedestal, de toda pretensión de intelectualidad y empezar de nuevo a barajar las cartas, a cuestionarse la labor propia ¿habría que enseñar a hablar y entender lo que se habla antes de diseñar?, ¿servirían las palabras de siempre, los metalenguajes académicos o los modismos comerciales de la “nueva economía”?, ¿puedo distinguir acaso alguien me entiende cuándo hablo (ya sean clientes o alumnos)?.
Sé que muchos académicos no hacen el ejercicio de traducirse y sé también que el “daño” de los medios (en el hábito de autoeducarse y poseer una cierta cultura libresca) es irreparable y que nos separa de los estudiantes un abismo de sentido, de prácticas y significados que nos da muchísimo trabajo comprender. Todo lo anterior me hace creer que falta inventar nuevos ejercicios, nuevas experiencias pues las travesías, viajes, experimentos, observaciones e hipótesis ya pierden su brillo, su lustre al tiempo que los estudiantes perciben el desfase y prefieren no entender, no esforzarse en entender, a tomarse la molestía de bailar el baile de sus profesores.
Quizás sea que el mercado cambia vertiginosamente, que la necesidad de novedad es más importante que el deseo de saber. O que el rol del docente está tan mal, tan “desperfilado”, tan repleto de personas que no hallaron algo mejor que hacer o que el ejercicio profesional del diseño está tan plagado de ignorancia y de resentimientos, envidias, egos y arrogancias que remontar el peso histórico de estas circunstancias es una batalla perdida para la mayor parte de los diseñadores con interés en estas cosas.
Sin embargo, tanto la práctica profesional del diseño, como su estudio académico pareciera que gozan de una buena salud aparente,vemos que de pronto hoy se habla con profusión de diseño y se habla del valor estratégico de la disciplina, vemos como aproximadamente 2800 estudiantes ingresan cada año a estudiar alguna de las especialidades que se dictan con mayor o menor acierto en las instituciones de educación. Sin embargo creo que es el momento de hacerse (de hacerme) un análisis a fondo, parar el carro de las prácticas en uso, cuestionarse(me) a conciencia y preguntarse(me) si la máquina que he(mos) montado tiene un objetivo y si he(mos) avanzado, si podemos (si puedo) avanzar más y en qué dirección. Hay que hacerlo, yo lo estoy haciendo y aunque la respuesta probablemente no va a gustarme, el mercado, los estudiantes, la profesión, la docencia y los negocios tienen que decir mucho más que lo que aquí alcanzamos a ver.
En algún momento debemos (debo) actuar en conciencia.
01 octubre 2006
Comunicación , Diseño y Poder

Entrevista que me realizara Revista Dircom en relación con la ponencia en el encuentro de la Universidad de Palermo. En el vínculo que sigue está el documento en formato pdf.
Comunicación, Diseño y Poder
Revista DirCom nº 63
Septiembre/octubre 2006
pgs. 18 y 19
(Diálogo con Álvaro Magaña Tabilo)
21 septiembre 2006
El nombre del Diseño
"Hay que cambiarle el nombre a la disciplina. Ningún arquitecto arquitectea ni un médico mediquea. Es un problema que se nos defina por lo que se supone que hacemos, porque está claro que el diseñador no sólo diseña y que diseño puede ser cualquier cosa..."
Tal vez tenga razón.
15 septiembre 2006
El diseño, sus proveedores y sus clientes
Ya que el diseño en su quehacer establece relaciones complejas en las que debe actuar como mandante y como cliente, las palabras de este consultor me resultaron altamente clarificadoras respecto a actitudes, hábitos, vicios y supersticiones que es necesario revisar y replantear.
Adicionalmente, este último tiempo me ha tocado establecer una cercana relación con personas vinculadas al mundo de la gráfica, proveedores de servicios gráficos, interlocutores técnicos del quehacer productivo de los diseñadores gráficos. Debido a que soy profesor de ellos, intentando contextualizar rutinas, métodos y metalenguajes de diseñador, para traducir necesidades y objetivos comunes con el mundo de la producción gráfica, he debido mirar y considerar desde la perspectiva opuesta el gran conflicto entre “creativos” y “productores”.
Uno tiende a identificarse en la órbita de los “creativos”, especie dedicada a las altas tareas del pensamiento y la belleza, ajena en esencia a la torpe y aburrida misión de hacer que las cosas funcionen. En el mejor de los casos el “creativo” asume un rol de garante de los intereses de sus clientes y en el peor, el de verdugo implacable de encargos mal realizados.
La costumbre
Suele pensarse (mal), que la tarea de diseñar se limita a los aspectos conceptuales y estéticos. Que quien diseña lo hace tomando en cuenta los estándares y los procesos de producción sólo de un modo muy lateral, si es que efectivamente lo hace, para no entorpecer ni limitar la creatividad, mito que por desgracia tiene algo de realidad y también un poco de falacia. Los diseñadores han construido en concomitancia con algunas agencias y oficinas de diseño un desapego peligroso del mundo productivo, desapego que tiene causas no sólo en el manejo intuitivo de los procesos industriales que hacen posible la producción masiva, si no además en la desconfianza casi atávica que impera en el trato de los proveedores gráfico hacia sus “socios” los diseñadores.
Considerar esta anomalía como una condición natural, es de una tristeza que no puede menos que hacer saltar las lágrimas de quien por fuerza debe tratar de involucrar a sus proveedores en su modelo de negocios.
Se ha hablado con insistencia en que el valor del producto está en gran parte en la solidez de la red que lo hace posible. Esto ya debiera hacernos repensar nuestras rutinas y costumbres respecto al trato y la mecánica que debe operar hacia quienes producen un diseño, pues no puede haber retroalimentación, y en consecuencia aprendizaje, si es que no aprendemos a escuchar las ondas y las frecuencias de todos los procesos involucrados en la producción. Para muchos diseñadores gráficos esto ha significado reconocer por ejemplo que muchas veces la calidad de un diseño depende peligrosamente de la buena voluntad y el trato que se le dé a un operador de prensa (offset), a un encuadernador, al encargado de un taller. Si bien esto no es nuevo, queda la sensación de que hay que repetirlo incansablemente para que la comunicación, el compromiso con el resultado final se vuelvan parte del proceso completo del diseño.
No está en nuestras costumbres hacerlo, hasta que nos damos cuenta de las ventajas de actuar en una cultura de la confianza, la que protege y mejora la calidad de todo el ámbito de actividades que ven la luz a consecuencia del diseño. Esta confianza nace naturalmente de la transparencia y la verdad en las declaraciones que se hacen al realizar un proceso.
El que siempre tiene la razón
Una de las cosas que tienden a repetirse es hasta que grado un profesional cualquiera está obligado a “obedecer” al cliente. Está el extremo evidente en el que ningún médico hace lo que el paciente quiere, si no que el tratamiento que la enfermedad demanda (al menos en el discurso público) y por otro está el sastre a medida que utiliza la tela y el corte que el cliente le pide (a excepción de los modistos de alta costura). Esto es válido y no merece cuestionamientos porque a fin de cuentas “cada cual con sus gustos”... y porque “con la salud no se juega”. Entre uno y otro extremo el que diseña y el que produce responden a requerimientos o a la necesidad expresada por otro, que es el que demanda diseño o producción de diseño, que suele ser una empresa en tránsito de promoción, de identidad, etc.
Un punto a considerar por cada uno de los involucrados en esta red de asociaciones es que en una de las puntas del tejido hay siempre una entidad implicada que es el mercado, el que se compone de varias aristas: la competencia, el público objetivo (audiencia, target), un usuario final, un cliente a quien convencer, su cultura, su realidad socioeconómica, etc. Esta medida de complejidad no puede no quedar reflejada en la toma de decisiones que condicionan al diseño. Es ciego al mismo tiempo no hacer participe de esta complejidad a nuestros asociados en el proceso.
Para crear un enfoque común, para dirigir los esfuerzos hacia objetivos concretos necesariamente hay que hacer explícito a quién es que finalmente está destinado el diseño, y tras el diseño el esfuerzo completo de las organizaciones: otras personas, los usuarios que toman decisiones respecto a productos bienes y servicios entre miles de productos, bienes y servicios, personas que a veces están dentro de otras organizaciones que a su vez están compuestas de personas, con sus creencias, emociones y raciocinios.
El cliente que siempre tiene la razón finalmente está al término del círculo del consumo y en el inicio de la red de confianza, tanto en la mejora de la oferta como en la coordinación inteligente (racional y emocionalmente) entre organizaciones, proveedores y diseño.
30 agosto 2006
¿necesitamos definiciones?
Explicar qué es esto que llamamos diseño es un ejercicio fatigoso, porque todo el mundo diseña (maestros, chefs, médicos, ingenieros, políticos, etc.), porque el uso sistemático de diseño implica organizaciones conscientes de lo que el diseño es capaz de aportar a los productos y la comunicación (que no son mayoría) y por otra parte una orgánica, una institucionalidad del diseño que salvaguarde los estándares, la calidad del servicio y las proyecciones de esta disciplina (que no se han establecido en todo el mundo). Como se trata de una definición no finalizada (lo que tiene de bueno y malo), y como además las asociaciones están en construcción permanente y no existe una respuesta única para decir con suficiencia, con responsabilidad lo que es el diseño, normalmente nos definimos por lo que hacemos y por lo que creemos que vale lo que hacemos (valor social y económico).
Esto no supondría ningún problema si tuviésemos que dejar que nuestras obras (productos) hablaran por si mismas. Pero esto es ingenuo. Los diseños no siempre icen lo que tienen que decir, más bien el que lo recibe es quien leerá o interpretará según su marco de referencias, lo que demanda que cualquier diseño se inserte en un contexto estratégico, en un sistema que lo haga operativo, fácil de comprender, funcional y empático con su audiencia o su mercado, para que el resto incorpore la actividad de diseñar como un engranaje indispensable para su gestión específica.
Diseñar para la gente, para las organizaciones, para el mercado requiere una conciencia estratégica de qué es lo que el diseño es capaz de provocar, que hebras humanas son tocadas cuando un diseño nuevo se mezcla en la vida del resto. Esta conciencia pide definiciones. No siempre, pero las pide al menos para hacerse entender por quienes no saben nada de diseño.
Es posible seguir mucho tiempo, largo tiempo, merodeando definiciones, discusiones, enfrentamientos conceptuales sin nunca determinar si el diseño tiene fines propios, si el diseño es "algo" abarcable en definiciones teóricas, si lo que se escribe a lo largo y ancho del mundo acerca del diseño es válido o no. Lo que no debiéramos dejar que ocurra es que la discusión siga desintegrada del resto, del ámbito productivo, de los problemas gremiales, de los intereses de futuro, de la promoción de escenarios en los que el diseño, indeterminado como es (como dice el profesor Mallol), determine sus actuaciones de mañana y pasado mañana, los planes que tiene en la mejora del mundo, en las peleas y diálogos que definirán el mundo de nuestros hijos.
No creo, por supuesto, que tener una definición monolítica de diseño nos va a convertir en los superhéroes del futuro. Pero si creo que definir objetivos a futuro, locales, abarcables, medibles va a ir configurando las conversaciones que acerquen el diseño a las organizaciones políticas, económicas y culturales.
08 agosto 2006
Innovación en las conversaciones de poder
Innovación, herramienta para el diseño en las conversaciones de poder
¿Puede el diseño ingresar en la toma de decisiones de países y empresas?
22 julio 2006
LA CULTURA DE LAS ELITES NOS ABURRE Y CUANTO
INTERLINK HEADLINE NEWS No. 4180
ISSN 1514-349X del martes 11 de julio de 2006
LA CULTURA DE LAS ELITES NOS ABURRE Y CUANTO
20 julio 2006
breve aclaración
Encuentro Latinoamericano de Diseño 2006

¡Están todos invitados!









